Cómo sortear el peor atasco

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

En directo | Una tarde en una travesía eterna Sólo entre Carril y el centro urbano transitan todos los días once mil turismos y camiones. Cuzar los dos kilómetros que los separan exigía ayer cuarenta minutos. Pero hay un atajo

24 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?as lluvias que anegaron desde el mediodía el nexo clave de O Ramal contribuyeron ayer, qué duda cabe, a empeorar el feo panorama que de costumbre ofrece la avenida Rosalía de Castro. No obstante, quienes padecen con frecuencia la aventura de transitar entre Carril y el centro de Vilagarcía saben perfectamente que el problema de esta vía no está en una inundación puntual, sino en la enorme densidad de tráfico que soporta. Nada menos que once mil vehículos diarios. Casi tanto, para que se hagan una idea, como la presión que sufre la carretera entre A Lanzada y el casco urbano de O Grove. Cinco de la tarde. Cruce con el acceso al instituto. Llevamos ya un rato al volante, y la serpiente de luces y limpiaparabrisas se mueve con dificultad. El número de sus integrantes crece con el paso de los minutos. A las cinco y media, de hecho, el atasco se extiende hasta la salvaje pista que cierta inmobiliaria ha tallado en A Tomada. Dos kilómetros, aproximadamente, separan Carril de Vilagarcía. Recorrerlos, en estas condiciones, impone una penosa media de cuarenta minutos. Pese a la lluvia, no es nada raro. En verano sucede a menudo. ¿Es posible sortear este endiablado nudo, a través del que, para colmo de males, Vilagarcía se comunica con Santiago? El personal tiende a agolparse en esta travesía como quien se abandona a un destino inamovible. Sin embargo, hay un atajo. En realidad es un rodeo, pero en términos cronométricos funciona como un agujero espacio temporal. El truco consiste en olvidarse de la avenida Rosalía de Castro y jugárselo todo a la red de pistas secundarias. El trayecto exige enfilar la carretera de Bamio. Pocos metros más allá del cruce con la general, una pequeña carretera escala hacia la derecha, en dirección a los petroglifos, que están señalizados. En cuanto el conductor tenga unos juegos infantiles a la vista debe tomar la desviación de la izquierda y proseguir hasta la zona de Pinar do Rei, cerca de la bodega Maior de Mendoza. Entonces hay que descender, esta vez hacia la derecha, hasta llegar al cruce con la vía que, desde San José, conduce a Guillán. Nuevamente ascenso a la izquierda, hasta la parte superior del pequeño núcleo. Se llega así a A Torre. Basta con alcanzar la plaza de la farmacia y desde allí dirigirse, bien a la estación de autobuses, bien al paso superior de Trabanca. ¿Tiempo empleado? Diez minutos. Compensa.