Proteger la costa

MARTA VARELA

AROUSA

AREOSO | O |

23 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

SI QUERÍAN titulares de prensa, por supuesto, lo han conseguido. Pero tengo serias dudas de que ese gran anuncio de la protección de 500 metros para el litoral llegue a ser algo más que eso: ruido mediático. Mi impresión, aunque debo reconocer que como profana en la materia, es que ese bombazo se quedará en simples fuegos de artificio. La sensación que tengo es que los programas del corazón tienen mucho que ver con este tipo de decisiones. Tanto hablar de la Operación Malaya y de la marbellización de la costa hace que pasemos del absoluto descuido al exceso de celo y, lo que puede ser peor, a la improvisación. Evidentemente, es imprescindible proteger la costa. Y en algunos lugares no podrá construirse, no ya a quinientos metros, sino incluso a mucho más. Pero las generalizaciones nunca son buenas, ni para arriba ni para abajo. Sin entender de urbanismo, pero utilizando, en la medida de lo posible, el sentido común, he llegado a la conclusión de que la única fórmula de defender la costa es estudiándola centímetro a centímetro y decidiendo, punto por punto, la distancia a la que se puede construir. Medios tiene la Administración para hacerlo y será la única fórmula para equivocarse lo menos posible. Y de paso, no vendría mal que quienes nos gobiernan fuesen los primeros en dar ejemplo. Me explico y, al mismo tiempo, les propongo un juego. Desplácense ustedes, aunque sea mentalmente, hasta cualquiera de los miradores de la comarca. Echen un vistazo a su alrededor. ¿Cuál es el mayor impacto visual que reciben sus ojos? ¡Premio!, han acertado. Los depósitos de Ferrazo lo dominan todo. Es imposible no reparar en semejantes moles, por mucho que ahora traten de competir con los aerogeneradores de Xiabre. Al final, a la hora de hablar de feísmo urbanístico todos tenemos mucho que ocultar, y las administraciones, desde luego, no se quedan atrás.