Vilagarzarza de Granarousa

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

Crónica | Retroalimentación cultural entre Galicia y Extremadura a través de Arousa Del azul a la plata y de la plata al azul. Cinco creadores arousanos se brindan a un inédito viaje con promesa de continuidad

16 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?e un encuentro en Madrid, hace ya cosa de cuarenta años, parte todo esto. Un tipo atlántico que respondía y responde al nombre de Juan se topa con Paco, hombre de la Extremadura menos conocida, la de montaña y bosque. Dos finisterres frente a frente, cada uno a su manera, dos países ribereños de mar y tierra, que andando el tiempo confluirán de nuevo, durante un lluvioso fin de semana de noviembre, en Zarza de Granadilla, al norte de la provincia de Cáceres, dominando un valle vecino a los de las Hurdes y el Jerte. Aquel Juan es Moreno, y su reencuentro con Paco sirve la coartada perfecta para enfilar un camino poco frecuentado por estos lares: la embajada cultural con vocación de simetría. Para entenderse, la apertura de una vía de intercambio creativo que, a partir de este momento, será lo que sus protagonistas quieran que sea. Por ahora, Vilagarcía acaba de firmar la ida de este viaje de doble sentido. Cinco creadores -Uxío López, Manuel Chazo, el propio Juan Moreno, Elías Rey y Xaquín Chaves- exponen desde hace un par de semanas en un espacio sorprendente: las dos salas de Proyecto M. Semejante denominación, que suena a conjura judeoextraterrestre para erradicar a la especie humana del planeta, responde, en realidad, a un muy digno anhelo: crear en Zarza un museo -de ahí la M que apellida el proyecto- etnográfico que fije de una vez por todas una memoria colectiva de centurias y explique a los chavales y a quien quiera prestar atención cómo se vivía en Granadilla, el pueblo medieval del que todos proceden, deshabitado por obra y gracia del consabido pantano allá por los años cincuenta del siglo pasado. El caso es que, lo que comenzó como iniciativa museística, pronto derivó hacia terrenos de mayor enjundia: la implantación de una inquieta programación que, en poco más de tres años, avanza hacia la treintena de exposiciones y ha editado a tres poetas del valle. Vale la pena tomar nota de esta experiencia, porque, tal vez haciendo de la necesidad virtud y de los principios un arma efectiva, huye de la institucionalización esclerotizante que tanto abunda en el mundillo de la cultura. La nave de Proyecto M no tiene un funcionario con llave, sometido al horario de abre y cierra. Cuenta con el respaldo voluntarioso del Ayuntamiento de Zarza y el colegueo del vecino Hervás -notable judería que pasear y tabernas muy recomendables a frecuentar- y de su alcalde, buen acuarelista, al decir de quienes saben de esto. Pero el cerebro y el corazón, la gestión y la pasión parten de un colectivo de «militantes de la cultura» como Juan Luis, Javier Camisón o Ángel. Nombres que, rondando abril, sonarán en Vilagarcía.