Reportaje | Aventura en el Ártico del siglo XXI El navegante Suso Leiro prepara ya su embarcación para realizar la más arriesgada de sus singladuras, que le llevará hasta el Polo Norte. Y como siempre, en solitario
11 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Ya pasó demasiado tiempo en tierra. El portonovés Suso Leiro se marea cuando sus piernas llevan demasiado tiempo pisando el suelo. Su lugar está en el mar y en el vaivén de las olas. Por eso, ha comenzado ya a preparar su próximo viaje. En el último, recorrió una distancia equivalente a la vuelta el mundo, en una singladura le llevó hasta las costas de Chile, bordeando el continente americano, atravesando el peligroso estrecho de Magallanes y regresando a través del canal de Panamá. Ahora, quiere revivir las emociones de la parte más dura de ese viaje cuando en la Tierra de Fuego apenas pudo dormir ante el peligro de los icebergs. En esta ocasión, los icebergs seguirán ahí, aunque el punto geográfico cambie totalmente. Durante cinco meses, su embarcación se acostumbrará al paisaje del Ártico. Su destino: el Polo Norte. Preparativos Leiro se encuentra en estos momentos ultimando su embarcación para el arriesgado viaje. La primera de las tareas será el refuerzo de la quilla, que quedó seriamente dañada en su anterior experiencia. En aquella ocasión, el choque contra una ballena abrió una vía de agua en el casco que estuvo a punto de costarle la vida. Atravesaba el Atlántico y el cetáceo colisionó con la embarcación. Suso tuvo entonces la fortuna de que otro barco se encontrase navegando en las inmediaciones y viniese en su ayuda. Se da la casualidad de que ese velero era, además, el Espíritu del Xarey, embarcación con base, precisamente, en Sanxenxo. «Lo peor que te puede pasar es que tengas un golpe. Quizá la orza sea ahora más resistente, pero nunca se sabe en qué parte del casco puedes llevar una colisión», explicó el navegante. La nave de Leiro, el pequeño pero resistente Finésse, se encuentra en estos momentos en el muelle de Portonovo para que se le realice esta delicada operación en dique seco. Pero el refuerzo de la quilla no será la única mejora que el aventurero tendrá que introducir en su compañero de viaje. Consciente de las bajas temperaturas que tendrá que soportar, Leiro instalará un motor auxiliar para aportar mayor energía a la embarcación y nuevos sistemas de calefacción para el camarote. También acoplará en la proa del Finésse un rompe hielos de metal para que el casco pueda soportar la posible sacudida de un iceberg o una placa de hielo. Leiro utilizará un mástil doble para mejorar la navegación de su barco. Además de la puesta a punto del barco no es la única tarea en la que se afana Xuxo Leiro. También ocupa su tiempo en tratar de que su mujer y sus familiares entiendan que el mar le llama de nuevo y que tiene que marchar. Visita al trasatlántico Aún es pronto para conocer la ruta exacta que seguirá el navegante portonovés, aunque ya tiene claro cuál será uno de sus destinos, el lugar en el que se hundió el Titanic, el trasatlántico más famoso del mundo. «Tengo el punto exacto marcado en la carta», dijo Leiro. «Quiero ir hasta allí y recorrer los alrededores para ver los icebergs y hacerme una idea de cómo pudo ser aquello», añadió. La idea es partir en primavera -el invierno es demasiado duro- para llegar en torno al mes de junio a Terranova, lugar donde Leiro sentará su campo base. «Habrá que tener paciencia, estudiar bien la manera de llegar hasta Groenlandia y esperar a que las condiciones atmosféricas sean favorables, y decidir si subo a Groenlandia, si voy hacia Islandia o si bordeo Terranova», explicó. El aventurero se encuentra ahora estudiando el itinerario de su viaje, documentándose y analizando la manera de llegar hasta el centro mismo del magnetismo terrestre. La cuenta atrás ha comenzado ya. Empieza la singladura, y, como siempre, en solitario. «Tengo el barco preparado para navegar solo. Esa es para mí la verdadera aventura. Ese es el verdadero reto», concluyó.