AREOSO | O |
06 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.RESULTA que está más que demostrado que las emisiones de CO2 son perjudiciales para el medio ambiente, que destruyen la capa de ozono y que de ahí el recalentamiento del globo terráqueo con sus consecuencias colaterales: la sequía, la desaparición de algunas especies animales y la proliferación de otras, además del terrible cáncer de piel que amenaza a los amigos de dejarse acariciar por los rayos del bueno del Lorenzo. Como todo eso el cierto, los responsables políticos se reunieron en varias ocasiones para acordar reducir las emisiones de CO2, y hasta hubo una cumbre muy importante en Kioto en la que se adoptaron una serie de medidas que casi todos los países incumplen. Y aquí no pasa nada. Resulta que está también más que probado que hay una parte muy importante de la población que se muere de hambre mientras a los ciudadanos de los países ricos la opulencia le sale por las orejas. Y se habla del 0,7% y de cosas así, pero nadie hace nada. También está más que demostrado que hay asesinos que, aprovechándose de su poder político, mataron y torturaron a un montón de ciudadanos inocentes. Y se creó un tribunal en La Haya para juzgarlos que está lleno de telarañas porque nadie lo tiene en cuenta. Y tampoco pasa nada. Pero resulta que hace no sé cuantos años se reunieron unos cuantos gurús de la vieja Europa y decidieron que también era muy importante ahorrar energía, y que para ello estaría bien adelantar o atrasar los relojes una hora según la época del año. Y sorprendentemente en tan peregrina idea parece que todos se pusieron de acuerdo sin pedir opinión al común de los mortales, pese a que también parece estar demostrado que el cambio horario es perjudicial para la salud. Y esa norma sí se aplica a rajatabla año tras año. Ya lo dijo el sabio de Obélix. Están locos estos romanos.