El Arousa toca fondo

Antonio Garrido Viñas
Antonio Garrido VILAGARCÍA

AROUSA

Análisis | La crisis arlequinada Los seis puntos con que cuentan los arlequinados en la clasificación después de las diez primeras jornadas son el segundo peor registro de las últimas temporadas

30 oct 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?arecía difícil que el Arousa empeorara unas últimas temporadas que solamente sirvieron para ir distanciando a los aficionados del club. Sin embargo, los números de la presente campaña van camino de convertirse en los peores de la década. De hecho, si el conjunto de Gabriel Leis no consigue vencer este fin de semana al Vilalonga en el derbi habrá empeorado los de aquel que en la temporada 2003-04 se salvó en una gran segunda vuelta de la mano de Milucho. Esos cuatro puntos que ostentaba aquel equipo que comenzó entrenando Santi Padín son el peor registro en el pasado más cercano de los arlequinados tras las diez primeras jornadas del campeonato. Peor incluso que el año del descenso, cuando a estas alturas de la competición el Arousa contaba con trece puntos. Claro que aquel año, el club vilagarciano acabó con tres entrenadores y con uno de los mayores escándalos de los últimos años en A Lomba, en aquel Arousa-Grove que fulminó a Manolo Petaca. Más que el problema de los puntos que tiene a estas alturas del campeonato, al que todavía le quedan tres cuartas partes, la situación que más debe preocupar al entorno arlequinado es que las soluciones no son sencillas. La plantilla fue confeccionada muy tarde y después de que los actuales responsables del club hubieran asegurado en la campaña electoral que tenían varios jugadores apalabrados. En realidad, los que llegaron fueron muchos menos de los que se fueron. Y los experimentos en forma de fichajes de última hora deparan situaciones como la del compatriota de Ronaldo que en lo único en que se parecía al crac madridista era en sus problemas con la báscula. El partido del domingo en Santa Comba es un ejemplo: el Arousa, que sólo contó con trece jugadores, encajó seis goles. Y pudieron ser más.