No más axudiñas

| SERXIO GONZÁLEZ |

AROUSA

TRES lustros de subvención y cartiños para parchearlo todo han acabado por implantar en Galicia una subcultura de la esmola institucional a la que ni siquiera son capaces de sustraerse los nuevos gobernantes. Como si la única respuesta posible a los problemas fuese la que Don Manuel untaba en Muxía, socialistas y nacionalistas visitan sin desmayo zonas anegadas de agua y arrasadas de fuego anunciando la gran talegada. A ver. Las ayudas se suponen, no constituyen ningún esfuerzo más allá de lo económico. Es cuestión de burocracia y ajustes presupuestarios. Lo que uno espera de quienes deben despertar de una vez este país son ideas, intervenciones firmes para ordenar territorio, sectores productivos, cultura y educación, freno tajante a las barrigas sin fondo y mano dura con los sinvergüenzas. A paseo la cantinela de las axudiñas.