Y Fontefría se queda seca

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

MARTINA MISER

En directo | Recorrido por Xiabre bajo la lluvia Parece una broma, pero es así. El agua ha dejado de brotar de la emblemática fuente del Xiabre en pleno temporal. Los comuneros de Cea investigan el origen de semejante fenómeno

24 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?iabre es, sin duda, uno de los puntos más oscuros que la oleada de incendios de agosto dejó a su paso en la comarca de O Salnés. Siguiendo la implacable secuencia que el mundo físico impone a cualquier lectura política, le pese a quien le pese, ahora son las lluvias las encargadas de barrer las castigadas laderas del monte, arrastrando tierra, lodo y restos vegetales. Todo ello tiene un nombre y un alto precio: erosión. Por el momento, y a la espera de que las nubes detengan su vómito de agua, un paseo hacia la cumbre vilagarciana basta para comprobar que los efectos de las persistentes lluvias no constituyen ninguna broma. La carretera que parte de San José y atraviesa Guillán y Pinar do Rei dibuja un recorrido inverso al que las llamas marcaron con ceniza el pasado verano. La humedad ha traído consigo un cambio en el paisaje. La mayoría de los árboles están faltos de vida, mustios, pelados de arriba a abajo. Pero de la tierra brotan los primeros atisbos vegetales. No, por desgracia, toxos y otras leguminosas, las especies que, con sus tupidos sistemas de raíces, mejor protegerían el suelo frente al arrastre del agua, sino vástagos de eucaliptos, voraces amigos del fuego, y sus compinches, socios inevitables, los helechos, el único sotobosque que la plaga forestal australiana permite crecer a sus pies. En varios tramos, sobre el asfalto se acumulan tierra, arena y piedras que no estaban allí en agosto. Nada extraño, a poco que uno eche un vistazo a las lomas. Mil y un regatos a los que las lluvias han despertado de su largo letargo estival descienden con fuerza por todas partes. El agua busca una salida, que en numerosas ocasiones desborda sus canalizaciones tradicionales. Esto se hace especialmente visible en Fontefría. Es un oasis al que el fuego apenas ha tocado. Paradojas. Lo que las llamas no hicieron en su día lo rematan ahora las riadas, que la anegan con arena y grava. José Luis García, de la comunidad de montes de Cea, examina la fuente. Aunque parece un chiste, el asunto es serio. En medio de una impresionante tromba, la pieza está seca. Desde hace un par de semanas. Los restos de tierra que vomitó el caño antes de callar indican que, probablemente, haya sido obturada por el material que arrastran las precipitaciones. Si se confirma, tendrá fácil remedio. Probablemente el movimiento generado por el parque eólico no tenga -por fortuna, porque sería irreparable- nada que ver. En todo caso, los comuneros investigarán el asunto. Y pedirán a Engasa que rehabilite el área, porque tienen claro que la grava procede de las pistas abiertas para dejar paso a los aerogeneradores.