?hora bien, que el aporte de agua dulce sea el mayor problema que los incendios pueden provocar sobre los bancos marisqueros no significa en absoluto que no vayan a llegar al mar otros materiales derivados de los fuegos. Los mariscadores, sobre todo en Barbanza, ya están siendo testigos de la llegada a las playas de verdaderos mantos de cenizas que las lluvias han arrastrado hasta el mar. Esa erosión es intensa y lo será todavía durante varios años. Y se calcula que el 20% del resultado de ese proceso erosivo acabará llegando al mar. Esta situación será especialmente grave en cuencas muy quemadas, como es el caso, en la ría arousana, de la zona de Rianxo o la de Os Lombos, a donde, además, llegarán todos los aportes del Ulla. Ahora bien, aunque de los incendios resultan hidrocarburos aromáticos policíclicos, lo cierto es que nunca se ha demostrado que estos afectasen al agua, posiblemente porque son elementos muy volátiles que no se disuelven bien en el líquido. Por lo demás, las cenizas de los montes quemados resultan bastante inocuas. Otra cosa es que su depósito sobre la arena pueda producir la asfixia de los bancos marisqueros.