ENTRE LÍNEAS
10 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.VIVIMOS unos tiempos raros. Frenéticos. Tenemos que contratar a gente que haga cosas que nosotros no podemos hacer porque estamos trabajando. Vaya, que pagamos para poder ganar el dinero que pagamos. A veces me pregunto si no sería mejor quedarse en casa y dedicarnos a lo que realmente vale la pena en esta vida: los hijos y la familia. Al menos así no nos perderíamos los mejores momentos de nuestros hijos. Una amiga me cuenta que aún lleva clavado en el corazón el no haber estado presente el día que su Jacobo dio los primeros pasos. Y la entiendo bien. Yo ayer me perdí el grandioso momento en el que mi hija Helena hizo su primera caca en el orinal. Tras varios intentos fallidos, por fin lo consiguió. Me lo contó por teléfono, que es la manera en la que nos relacionamos en estos tiempos locos. No sé a dónde vamos, pero no me gusta.