ENTRE LÍNEAS
30 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.NO HAY nada más espectacular y emocionante que un derbi futbolero. Esos partidos de máxima rivalidad parece que no valen tres puntos, sino muchos más. Uno vuelve con otra cara el lunes a la oficina. Buena si ha ganado y mala si ha perdido, pero desde luego que en absoluto puede haber indiferencia cuando se sienten los colores. Yo los siento. Soy rojiblanco hasta la médula y hoy nos jugamos mucho de nuestro crédito renovado y de nuestra incipiente confianza. El envite es en el Bernabéu y ante el eterno rival. Casi nada. Lo normal es que perdamos. Esa es la puritita verdad. Es una pena, pero es lo que hay. Pero eso es precisamente lo que más gracia tiene. Ir con el equipo pequeño te concede la enorme ventaja de asumir la derrota con mucha más naturalidad y si suena la flauta y ganas, ya es la monda.