En los próximos meses se prevé la entrada de unos cientocincuenta nuevos presos Más de doscientos reclusos tienen trabajos por los que cotizan a la Seguridad Social
30 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.MÚSICA ENTRE REJAS. La música es una de las vías de escape de algunos de los reclusos. El grupo Yin Yang participa en distintos actos dentro de A Lama y organiza actuaciones en otros centros penale s Los internos de la prisión de A Lama suman ya los 1.547 reclusos, de los que 450 son extranjeros. La macroprisión fue construída para una ocupación base de 1.008 internos, aunque a comienzos del mes de septiembre un notificación de Instituciones Penitenciarias al centro pontevedrés indicaba que la capacidad operativa de la prisión pasaría a ser de 1.800 reclusos. La cifra, que se acerca al doble de plazas fijadas cuando se construyó el penal, podría ser alcanzada durante los próximos meses si los ingresos siguen aumentando al mismo ritmo. Se prevé la entrada de 150 presos antes de que termine el año. El fenómeno de hacinamiento se refleja a lo largo y ancho de todo el territorio español, y sitúa sus instalaciones muy por debajo de las necesidades de casi 63.809 personas en situación procesal en España, cifra que sigue en aumento. Desde el año 2001 hasta el 2004, las estadísticas de Instituciones Penitenciarias hablan de una media que ronda los cuatro mil presos más cada año. Si el 2005 cerró sus puertas con 60.707 reclusos, los números de julio hablaban ya de más de 63.800. A nivel nacional la saturación sobre la capacidad inicial de los centros penitenciarios rondan entre el 140 y un 190 por ciento. Los problemas de los centros penitenciarios no terminan aquí. Según Tomas, educador del penal, el tráfico y consumo de drogas, la convivencia entre más de treinta nacionalidades distintas y la necesidad de más puestos de trabajo son inconvenientes de cada día. Actualmente, dos empresas contratan a los reclusos del penal pontevedrés. Prisión y firma mantienen un convenio que incluye a más de cientocincuenta hombres trabajando en el cableado. Cobran por pieza terminada, aunque los ingresos totales suelen ser cerca de quinientos euros al mes. Presos e instituciones consideran que lo más importante de esta iniciativa es que siguen vinculados a la vida laboral, cotizando a la Seguridad Social y ocupando el tiempo en labores productivas que les mantienen activos.