Preguntas

MARTA VARELA

AROUSA

AREOSO | O |

14 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

EL UMIA nos ha dado un buen susto estos días. Aunque parece que por el momento las cosas no han ido tan mal como pintaban, todavía habrá que ver si el río logra recuperarse de esta herida. Si las medidas que se han tomado han sido o no las más oportunas será una cuestión sobre la que tengan que opinar los técnicos. Pero, sin ánimo de establecer comparaciones -que siempre son odiosas- ni de volver otra vez sobre el pasado -que, la verdad, no sirve de mucho-, sí hay una cuestión que ha rondado insistentemente en mi cabeza durante los últimos días. Me pregunto qué hubiese ocurrido si aquella tarde de noviembre del 2002, a las pocas horas de que el Prestige se hubiese partido en dos, el entonces conselleiro de Pesca hubiese actuado de otra manera en O Grove. ¿Habrían evolucionado las cosas de la misma manera si el responsable del gabinete hubiese llegado a esa reunión con alcaldes y gentes del mar y, en lugar de empeñar su palabra en que el fuel no llegaría a las Rías Baixas, hubiese admitido el problema? La forma en que la comarca vivió aquella catástrofe ¿hubiese variado si en aquel momento se hubiese constituido un gabinete de crisis y se hubiese implicado a los concellos, a los marineros y a la gente de la calle en la lucha contra lo que entonces todavía era un vertido? La manifestación del 1 de diciembre en Santiago ¿hubiese conseguido reunir a tanta gente si en lugar de negar la realidad se hubiese reconocido la situación? Son preguntas que ya no tienen respuesta. Pero si bien es verdad que aquel dicho de que «si quieres perpetuar un problema, nombra una comisión» puede tener su parte de razón, también lo es que a los ciudadanos, como se ha demostrado, nos suele hacer muy poca gracia que nos tomen por tontos. Y, sobre todo, hemos dejado muy claro que no nos asusta la verdad. Al contrario, sabemos plantarle cara. Siempre.