En la mayoría de la comarca su presencia es testimonial o se ha extinguido La Xunta desconoce el impacto de los últimos incendios en las manadas
05 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?l Plan de Gestión del Lobo, elaborado por la Consellería de Medio Ambiente y publicado recientemente en el DOG, refleja que la población de lobos únicamente es estable y con una densidad alta en tres de los municipios de la provincia de Pontevedra: Valga, A Lama y Cuntis. En general, en la provincia de Pontevedra, en la mayor parte de los municipios costeros el número de lobos es mínimo o inexistente, le sigue una franja de concellos con una presencia pequeña u ocasional -zona tres-, una segunda línea de municipios con un número de animales que sirve como área de transición -zona dos- a los ayuntamientos situados en el interior de la provincia, como A Estrada, Lalín, A Lama o Cerdedo, donde se encuentra una concentración alta -zona uno-. En este estudio oficial sobre la situación del lobo, cabe señalar que está prácticamente extinto en la península de O Morrazo. En Marín, Bueu, Cangas y Moaña no se ve un lobo en libertad desde hace muchos años. Lo mismo sucede en Sanxenxo, O Grove, Meaño y Poio. En Vilagarcía, Catoira, Vilanova, Meis y Ribadumia la presencia de lobos es testimonial, con una densidad estimada no superior a 1,27 ejemplares por cada 100 kilómetros cuadrados. La lista de municipios de zona dos, en el entorno de Pontevedra, incluyen a Campo Lameiro, Cotobade, Ponte Caldelas y Caldas de Reis. Aquí la densidad de estos animales es de menos de 2,29 por cada cien kilómetros cuadrados. Por último, la tasa en municipios como Valga, A Lama y Cuntis supera a los de la zona dos. Impacto de los incendios El plan autonómico de gestión se diseñó para concretar las líneas maestras de actuación desde la Consellería de Medio Ambiente para garantizar la conservación de la especie en estado salvaje. La Xunta desconoce la situación en la que han quedado las manadas de lobos en las zonas afectadas por los incendios forestales ocurridos este verano y si ha perecido algún grupo o han sobrevivido todos. Tampoco está claro a qué zonas podrían haberse desplazado, en caso de que lo hayan hecho, las manadas que se hayan salvado pero que perdieron sus territorios de caza calcinados y sus presas habituales por culpa de las llamas.