?unque parezca mentira, la tierra quemada semeja ser capaz de volver a arder tantas veces como haga falta. En casi todos los concellos castigados por el fuego se ha extendido la sensación de que lo peor ha pasado. Pero nadie baja la guardia ante la posibilidad de que el fuego vuelva a parecer. No les falta razón. Vilagarcía En Vilagarcía, los efectivos de los cuerpos de seguridad se han pasado el día sofocando los incendios que se empeñaban en rebrotar de entre las cenizas. Bamio, Guillán y Cea son sólo algunos de los puntos que han tenido que ser visitados de forma reiterada por los efectivos del Grumir, Protección Civil y bomberos. Las sirenas no dejaban de sonar en el centro de la ciudad, y el humo envolvió las calles durante la tarde. Vilanova En apenas dos días, el fuego se ha comido todos los montes de Vilanova. Empezó por Lobeira, pasó por O Sixto, Tremoedo, András y llegó a Oubiña. Luego, otros focos esparcidos estratégicamente, lo cubrieron todo de negro. Ayer, con lo peor ya pasado, los esfuerzos se centraron en evitar que se reavivase el fuego. Hubo muchos amagos de incendio, por ejemplo en András. En esta parroquia, donde ya no quedaba nada por quemar, ardió ayer el último pedazo de verde. Fue controlado por los vecinos. Meaño El panorama también es desolador en este municipio. La imagen más tétrica la ofrece Xil, donde ayer las llamas se empeñaban en volver a nacer. Ocurrió en Xil, en Covas y en Simes. Afortunadamente, los trabajos de control realizados por Concello y vecinos han dado sus frutos. Meis Armenteira es una montaña negra. «Non queda nada de nada», dicen quienes por allí han paseado. Los que están al frente del operativo de emergencias se paseaban de arriba a abajo dispuestos a evitar que vuelvan las llamas. Los principales amagos de fuego resucitado fueron en Busto y San Tomé. A Illa La noche del martes al miércoles, las llamas volvieron a hacer acto de presencia en el mirador de O Santo. Durante horas, cientos de personas se empeñaron en sofocar el incendio. Ayer, a última hora de la tarde, la situación parecía estar, definitivamente, controlada.