Reportaje | Éxito de una reclamación ante consumo Una sentencia obliga a una empresa de O Grove a repintar una vivienda que lleva tres años con la fachada destrozada por una partida de pintura en mal estado
02 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?ace tres años, la familia de Isabel Viñas decidió cambiar el color de la fachada de su casa: el melocotón les había aburrido y querían que en las paredes luciese un tono arena. Así que, ni cortos ni perezosos, los propietarios de la casa se dirigieron a una tienda, Prefabricados Dena, y compraron pintura de una conocida marca. Luego contrataron al pintor, y en el mes de mayo del 2003 éste cambió la imagen de esa vivienda de Ardia. Poco duró la alegría de los propietarios: quince días después de que se desmontasen los andamios, la pintura comenzó a agrietarse y desconcharse. Isabel sabe ahora que aquel fue el inicio de un calvario. Aunque, entonces, no pareció que fuese a ser así: después de que la vivienda fuese inspeccionada por un químico llegado a propósito de Barcelona, la empresa comercializadora se hizo cargo del coste del repintado. El pintor, eso sí, debía seguir a pies juntillas las órdenes dadas por el químico catalán. El asunto parecía haber quedado solucionado. La familia de Isabel, confiada, dejó pasar el invierno antes de dar la nueva capa de pintura a su casa. Y en mayo del 2004, con las órdenes del químico como cabecera, el pintor volvió a aparecer en Ardia, lavó la fachada, retiró la pintura mal adherida, selló y, por fin, pintó. Pero su trabajo no sirvió de mucho: a los pocos días, la nueva capa volvía a estar llena de grietas y desconchados. Ya un poco enfadados, los propietarios de la casa volvieron a contactar con la empresa. Pero, esta vez, la firma intentó desentenderse del problema: en un nuevo fax, el químico decía que deberían haber retirado, en su totalidad, la pintura anterior. Ante el desplante dado por la empresa, Isabel y su marido decidieron recurrir a Consumo. Y allí les dieron la razón. Aún así, Prefabricados Dena decidió recurrir esa decisión en los tribunales ordinarios y llevó el asunto a la Audiencia. Esta ha fallado, de nuevo, a favor de la familia grovense, que espera que, ahora sí, los desconchados de su pared pasen a la historia. «El laudo de consumo fijaba un plazo para que realizasen las obras, y ese plazo finalizaba hoy -por ayer-», explica Isabel Viñas. Ayer no se había empezado a pintar la casa, pero la familia confía en que el próximo lunes comiencen los trabajos. Se acabarían así tres años de pesadilla. Tres años de «levantarnos y ver las paredes así, y de escuchar a los niños preguntar por qué está la casa cayéndose, y de sentir casi verguenza cuando invitas a alguien».