Cambados pierde el sí

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso VILAGARCÍA

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

Análisis | De niña bonita a malo de la película Mal le ha sentado el cambio de gobierno al municipio, que ha pasado de que cuatro consellerías paguen un pazo como Torrado a recibir siempre un no de la nueva Xunta

08 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

La teoría del gobierno amigo le ha funcionado muy bien a Cambados. Mientras los populares gobernaron en Madrid y Santiago, el municipio no tuvo nunca problemas para sacar adelante sus proyectos más importantes. Adquirir un pazo como Torrado costó tanto como invitar al presidente de la Xunta de entonces, Manuel Fraga, a una comida del Albariño. Tras la misma, dio orden a sus conselleiros de que se iniciaran los trámites. Mucho han cambiado las cosas desde entonces. El no se ha convertido en la respuesta más habitual que recibe ahora el regidor cambadés, José Manuel Cores Tourís, en la nueva Administración autonómica. Se quejaban hace poco los isleños del caciquismo de los populares, que intentaron asfixiar al nuevo Concello negándole todo tipo de ayudas. Tenían razón. Poco tiempo ha sido necesario para que la tortilla se diera la vuelta. Quizás por su papel de niña bonita de Don Manuel, quizás porque su alcalde se ha empeñado en encabezar la lucha contra el nuevo Gobierno, lo cierto es que la Xunta ha echado abajo, hasta ahora, todas las peticiones de los cambadeses. Todo empezó con la polémica por los caminos de Medio Rural. Esgrimía la nueva consellería que el municipio había recibido demasiado en los últimos años y que había que hacer un nuevo reparto. Un argumento que no convenció a Cores Tourís, quien encabezó las reivindicaciones del PP en el Parlamento. Otras ayudas La subvención para el matadero -a la que finalmente renunciaron los carniceros por no poder ampliar el cupo-, las ayudas para el centro de información a la mujer, la rehabilitación de la casa de los Fraga para construir una biblioteca y la supresión de las urgencias pediátricas fueron los siguientes rechazos a los que tuvo que enfrentarse el municipio, mientras una nueva polémica estallaba al negarse Anxo Quintana a recibir a los alcaldes del PP tras unas declaraciones de Cores Tourís. Aunque la cosa se arregló, el encuentro todavía no se ha celebrado. Queda además por conocer el destino de la Festa do Albariño, acontecimiento que en los últimos años se dejaba querer por numerosas consellerías y que, ahora, se tiene que enfrentar a una nueva negativa. Y ello a pesar de ser una de las fiestas gastronómicas más importantes de España y una importantísima promoción para los vinos que se elaboran al amparo de Rías Baixas. Teniendo en cuenta que el Concello no invitó al nuevo Gobierno a la pasada edición, poco pueden esperar los cambadeses. Pero, sin duda, el varapalo más grande lo ha recibido Cambados este fin de semana. Las recomendaciones de Urbanismo al nuevo Plan Xeral dejan al municipio en una delicada situación, sobre todo teniendo en cuenta que la escasez de suelo urbano es uno de sus principales problemas y la causa de que la vivienda se haya encarecido. En la misma línea se sitúa el informe desfavorable a al ampliación de Sete Pías. La construcción de esta área industrial fue, en su día, motivo de enfrentamiento entre el alcalde y la entonces concejala del BNG -y ahora delegada de Industria- Montse Prado. Tourís ganó la primera batalla pero todo parece indicar que el final de la guerra está ahora en manos del BNG.