Sobre la memoria histórica de O Grove

| JOAQUÍN ÁLVAREZ CORBACHO |

AROUSA

TRIBUNA PÚBLICA

24 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Escribo estas líneas con tristeza y rabia contenida. Dicen los que andan a vueltas con la memoria histórica de O Grove que soy hijo de un tirano, de un déspota, de un monstruo. Sólo a él se le menciona y él concentra todas las maldades del pueblo. El resto de personas rebosan bondad y comportamientos honorables. Como en las películas infantiles de buenos y malos. Como si lo exigiese un guión establecido. Ignorando la prudencia y el rigor más elemental. Abriendo heridas sin medir las consecuencias. Mi padre murió hace 25 años. Y quiero decir que con el paso del tiempo valoro más algunos aspectos de su personalidad que ahora citaré. Menciono sólo tres. El primero hace referencia al cariño y respeto con que nos crió y educó, después de quedarse sólo, por fallecimiento de mi madre, con tres hijos pequeños (de 9, 7 y 5 años). Otro aspecto que aprecio profundamente fue el que nunca nos incitara, directa e indirectamente, a odiar o despreciar a ninguna persona o familia de O Grove. Finalmente, también le agradezco su posición respetuosa y nada fácil para conmigo, cuando le comuniqué en tiempos difíciles que militaba en el partido comunista, a sabiendas de su posición política conservadora. Naturalmente, mi padre pudo cometer errores y hacer cosas mal durante su actividad pública, pero hasta donde llega mi conocimiento, me resulta imposible identificarlo con ese perfil desalmado que ahora se ofrece. Recuperar la memoria histórica es siempre una tarea noble. Pero quienes hoy la interpretan y escriben tienen la obligación inexcusable de ser muy exigentes y cuidadosos en su trabajo. No se puede afirmar nada que no esté suficientemente probado y contrastado, ni calificar, acusar o insultar a personas e instituciones fundamentándose en opiniones, panfletos, subjetivismos o escritos diversos, sin verificar con rigor su ajuste a la realidad. Si mi padre tuviera algo que ver con las víctimas de la guerra civil, yo sería una víctima más. Pero eso no entra en mi cabeza. Escribir la historia desde la política y el panfleto es un error. Genera más daño que verdad y ese daño no puede ser gratuito.