Un acuerdo necesario que no llega

Bea Costa
Bea Costa VILAGARCÍA

AROUSA

Análisis | Taller de empleo de Pedras Miúdas

15 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Los plazos se agotan y Concello de Catoira y comuneros de San Miguel siguen sin entenderse. Todos quieren el taller de empleo, unos necesitan de los otros para poder llevar este proyecto adelante, pero el acuerdo necesario no llega. El gobierno local cuenta con la buena disposición de la Xunta -que es fundamental- para conseguir un obradoiro para el municipio vikingo. Pero le falla otra de las patas sobre la que se sustenta este proyecto: los terrenos. El Concello puso o carro diante dos bois y vendió el plan para Pedras Miúdas cuando sus dueños, la comunidad de montes, aún hoy no hizo efectiva la cesión de la laguna. La lectura que cada una de las partes hace de esta situación es bien distinta y distante pero, en todo caso, lo único claro a estas alturas es que el Concello no tiene terrenos y eso podría suponer la pérdida definitiva de 45 puestos de trabajo y 800.000 euros para el municipio. La preocupación ahora parece centrarse en buscar culpables. El alcalde, Alberto García, acusa a la actual directiva de utilizar esta arma para hacer política de oposición al servicio de los intereses del BNG y de Independientes por Catoira. ¿Su objetivo? Evitar que el PSOE se pueda anotar el tanto de crear puestos de trabajo ante su electorado, a menos de un año para las elecciones municipales. Los directivos de la comunidad de montes no sólo niegan estas acusaciones sino que acusan al alcalde de falsear datos y tratar de manipular a la opinión pública para predisponer a los vecinos contra ellos, ocultando así el verdadero motivo de que este proyecto pueda fracasar. Afirman que el alcalde pretendía conseguir la cesión de laguna de Pedras Miúdas por la brava, sin escucharles, sin un contrato de por medio, ni cubrir unas mínimas garantías para la comunidad de cara a las responsabilidades que se pudieran derivar por la demanda interpuesta por Remosil. De ser estas las intenciones iniciales de García, cosa que el aludido niega, lo que parece claro es que ya no podría llevarlas a cabo. Los comuneros hace tiempo que han enseñado los dientes, pero dicen estar dispuestos a sentarse a hablar por el bien del municipio. La última reunión, la del martes, acabó antes de empezar y en ambiente de bronca sólo porque los comuneros se presentaron a la reunión con tres interlocutores en vez de con uno, como decía la convocatoria. El alcalde anuncia que volverá a convocarlos para negociar. En las manos de unos y otros está la solución, pero deben darse prisa. El plazo se cierra el 15 de julio.