En directo | El estado de la carretera interior
07 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?i la ampliación del vial de Virxe das Mareas se ha convertido en el paradigma de una desastrosa dirección, la mejora de la carretera interior a San Vicente no ha cosechado, hasta el momento, más que parabienes. Y eso que actúa sobre una superficie mucho mayor (más de siete kilómetros) y afecta a mucho más vecinos (unos quinientos). Y sin embargo, el número de problemas y trastornos que esa actuación está ocasionando son muchos menores que los atesorados por el vial que va a Virxe das Mareas. El alcalde de O Grove, Miguel Pérez, se mostraba ayer muy satisfecho de la velocidad que llevan los trabajos. En lo que queda de mes, dice, las obras se van a concentrar en la calzada. Se trata, argumenta, de conseguir que la zona por la que ruedan los vehículos esté en la mejor forma posible para recibir a los miles de veraneantes que usarán esa carretera a diario. Ya hay algunos tramos que huelen a nuevo, como la larga recta situada justo antes de llegar al núcleo de San Vicente. Y justo después, si se toma el desvío hacia el otro San Vicente, el de O Mar. En esos tramos de calzada amplia se percibe ya lo que será la carretera interior dentro de unos meses, cuando finalicen los trabajos. El nuevo perfil de ese vial se deja notar, también, en los taludes que marcan la nueva línea que seguirá la carretera. Una línea mucho más segura, sin curvas indecentes que dificulten la conducción. «De ese tipo de actuaciones hay muchas, con trazados nuevos», explicaba ayer el alcalde. A Miguel Pérez se le notaba satisfecho por cómo están discurriendo las obras. «La verdad, casi no me entero. No nos están causando problemas, ni hay quejas vecinales», argumenta el regidor. Y debe de ser verdad. Porque en el recorrido por la carretera se ve a varios vecinos negociando amigablemente con los obreros que van a ocupar unos metros de su terreno. Semáforos El recorrido por la carretera en obras se prolonga. Varios semáforos regulan la circulación y ordenan el paso por aquellas zonas en las que la maquinaria ocupa uno de los carriles de la calzada. Es otra diferencia con el vial de Virxe das Mareas: en este, los conductores deben lanzarse al carril libre sin ningún indicador que les diga si viene o no alguien de frente. En una de esas maniobras, asoma desde detrás de los camiones la cabeza amable de un operario que hace ademán de que no viene ningún coche de frente. Pero volvamos al recorrido por la carretera interior. Hemos llegado ya hasta San Vicente do Mar. En los balcones de los apartamentos empiezan a verse toallas puestas a secar: ha vuelto el verano. Unas cuantas vueltas más de las ruedas y alcanzamos el acceso oeste a O Grove. Una envidiable carretera costera.