ENTREVISTA | J. Estensoro
31 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?Cómo responder a las instrucciones de un director sin poder verlo? ¿De qué forma leer una partitura cuando la vista no funciona? ¿Cómo se desarrollan los ensayos de una coral en la que la mayor parte de sus miembros son invidentes totales o parciales? Jon Estensoro es uno de los integrantes de la formación vocal Alaia, de San Sebastián. Con ella, acaba de actuar en Vilagarcía, de la mano de la muestra de agrupaciones musicales de la ONCE, que esta semana se desarrolla en Vigo. Nadie mejor que él para responder a las preguntas que su actividad genera entre los legos. -Nuestra coral se funda en 1991, por una afiliada a la ONCE, Araceli Aguado. Así que llevamos ya quince años de marcha. -De marcha con dificultades, supongo. -Las dificultades siempre existen, sobre todo en una coral como la nuestra, de funcionamiento un tanto peculiar. En el grupo estamos gente que no vemos en absoluto, gente que tiene un resto de vista y gente sin problemas visuales, que nos apoya y son algo así como el alma del grupo. -¿Cuál es su función? -Digamos que no es un factor imprescindible, pero sí muy importante. Hay que tener en cuenta que el director transmite sus órdenes con gestos, con el movimiento, y nosotros no podemos verlo. Tenemos que percibir sus instrucciones a través de otros sentidos, el tacto y el oído. Y son los compañeros que sí pueden ver quienes nos traducen esas órdenes. Sin ellos, no podría haber comunicación entre el director y nosotros. Pero que conste que ellos también cantan, ¿eh? -¿Qué me dice de los ensayos? Con una composición tan heterogénea, deben de resultar un tanto complicados. -Son básicamente puestas en común. Normalmente estudiamos la obra en una cinta grabada, y esta es una labor que tenemos que realizar en nuestro tiempo personal, en casa. Después, ensayamos dos veces por semana. La memorización también es importante. -El esfuerzo, ¿merece la pena? -Es un esfuerzo que se asume con gusto. Los que cantamos lo hacemos por afición. Al fin y al cabo, nadie te obliga a hacerlo, ¿no?