El palomar En la biblioteca de A Illa están dispuestos a hacer lo que sea para lograr que el amor a los libros no decaiga nunca. Ayer niños que apenas saben leer disfrutaron con las letras
26 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Me gusta la biblioteca de A Illa. Me gusta, sobre todo, porque es una biblioteca viva. Y parece que lo será durante mucho tiempo: Ángela Otero, la encargada de ese templo de los libros, se está ocupando de enrolar a nuevos grumetes en el barco de la lectura. Ayer mismo no dudó ni un instante en vestirse de payaso para demostrar a niños que ni siquiera saben leer que eso de las letras puede tener mucha gracia. Cambiar refranes Ángela ha desterrado aquel dicho de que la letra con sangre entra y ha apostado por la risa y la aventura. Les cuento lo que hizo ayer. A las once de la mañana recibió a los alumnos de la guardería Sonrisas y Lágrimas, acompañados de sus tutoras Sor Aurora y Sor María Paz. Allí, los pequeños -de cinco y seis años- se encontraron con unos payasos que les contaron historias y les hicieron todo tipo de carantoñas. Pintar y dibujar Como no hay un niño al que no le guste dibujar y pintar, en la biblioteca decidieron aprovechar ese as para acercar a los chavales a los libros. Les regalaron un folleto del Zoo de las Letras. Además de colorear con gracia los dibujos que en él aparecen, los niños tendrán que poner a trabajar su imaginación y hacer sus propios garabatos. Tendrán que hacerlo en sus casas o en su cole. Y no ganará el mejor: el premio será para todos aquellos que participen, porque se lo habrán merecido. Diploma La biblioteca les dará un diploma como premio. La bibliotecaria también se merece uno por su buen trabajo. ¿No?