Ambos grupos desarrollan en el pleno sus últimos acuerdos políticos La creación de la comisión de medios simboliza el deshielo de las relaciones entre las dos formaciones
27 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?esde el acuerdo que facilitó el apoyo expreso del BNG a los presupuestos propuestos por el gobierno local, convenientemente modificados por las enmiendas que tanto nacionalistas como independientes introdujeron, en Vilagarcía se masca un nuevo tempo político. El deshielo de las relaciones entre PSOE y BNG, marcadas desde hace más de una década por el fracaso de la experiencia de coalición que llevó a Javier Gago al poder, es un hecho que ayer pudo comprobarse perfectamente en el salón de plenos de la corporación. La votación conjunta entre ambos grupos desarrolló, sin más tardanza, dos de las principales reivindicaciones que el Bloque planteó a la hora de respaldar las cuentas: la modificación del Consello Local da Terceira Idade, para incorporar a su asamblea general a un representante de cada uno de los grupos políticos presentes en la corporación, y, sobre todo, la creación de la comisión informativa sobre los medios de comunicación municipales. El desacuerdo sobre la constitución de un organismo de estas características era una de las grandes heridas políticas del actual mandato. Hizo saltar por los aires el pacto cerrado a última hora entre socialistas y nacionalistas para la adhesión de Vilagarcía al canal de televisión digital terrestre que la Xunta reserva para la demarcación de O Salnés -el rechazo del BNG provocó que la ciudad se quedase fuera del proyecto- y dio pie a uno de los más agrios enfrentamientos dialécticos entre Gago y Castro Ratón, con consecuencias que rozaron incluso la estabilidad interna de ambas formaciones. Ahora todo aquello parece superado, cuestión que movió tanto al PP como a Esquerda Unida a la ironía. «Con todos os respectos, hai bastante rebaixa sobre a idea que vós tiñades de como debía funcionar esta comisión», espetó el popular Tomás Fole a Xosé Castro Ratón, mientras Juan Fajardo reprochaba a ambos la imagen de «acabar de saír dunha balsa de aceite» que emanaba de la entente a dos bandas, para criticar a continuación la utilización «propagandística do goberno local» que EU encuentra en la trayectoria de la revista de información municipal. Gago respondió con una deslizante reflexión sobre el marxismo-leninismo y sus efectos prácticos sobre la libertad mediática, al tiempo que Ratón citaba a Marx, Groucho, para censurar las críticas de Fole: «Por un lado xa ves, e por outro que queres que che diga». El alcalde, en fin, interpretó lo sucedido como un paso adelante, tanto el BNG como del PSOE, en una línea de «negociación democrática». En cambio, achacó al PP una imposibilidad cuasi metafísica «para alcanzar acordos», atribuyéndolo a una carencia de «cultura democrática». Queda por dilucidar cómo funcionará en la práctica la comisión, cuánto tiempo tardarán en plantear socialistas y nacionalistas la incorporación de Vilagarcía a la televisión digital terrestre y, especialmente, el significado de un hecho que pasó inadvertido a la mayoría de los concejales, ocupados en encontrar la piedra filosofal de la correcta comunicación. José Luis Rivera y Milos Iglesias, recién estrenada su acta de concejala del PP, charlaban y reían. ¿Hay algo más?