Capitán

| ROSA ESTÉVEZ |

AROUSA

CABALLO DE TROYA

15 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

LA muerte tiende a hacernos a todos buenos. Hemos podido cometer falcatrúas de todo tipo, haber sido egoístas, injustos o crueles, que da igual. En cuanto la dama negra se cruza con nosotros, todos aquellos que nos conocieron llegan a la conclusión de que éramos buenas personas. Allá en el fondo. A pesar de todo. Por eso, si escribo hoy que Roberto Rietz era un gran hombre, muchos de ustedes pensarán que lo digo por decir. Pero no es cierto. Por testigo tengo a todos aquellos que lo conocieron. A la gente del mar, que lo vio bajarse a la arena a pelear como uno más cuando hizo falta. A la de las administraciones, a las que defendió cuando era justo y a las que se enfrentó cuando era de justicia. Y a todos aquellos que tuvimos el placer, y la suerte, de disfrutar de su ironía, de su sorna y de esa locura que marca a los grandes hombres.