En directo | Las talas ilegales en Brasil
11 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?a ruta de la madera clandestina comienza en pleno corazón del Amazonas. La deforestación en Brasil tiene nombre común, los grilheiros o traficantes, y un símbolo, el tractor D-8. Enormes maquinas cuyas ruedas miden más de dos metros y que se encargan de abrir las sendas en la vegetación. Los mercenarios de la madera no dudan en despojar de las tierras a los indígenas. Sobornos a funcionarios para que les acrediten como propietarios de las zonas en litigio; asesinatos de los que protesten; o amenazas a los que reclamen los derechos de los legítimos propietarios. Todo vale. Una de las zonas más afectadas por esta situación es la ribera del río Aripuaná. Una investigación policial demostró que funcionarios del Gobierno brasileño habían sido sobornados para extender certificados para simular la procedencia de la madera talada ilegalmente, que es introducida en los barcos en puertos como el de Novo Aripuaná. Y de ahí al mercado internacional pasando por puertos como los de Marín y Vilagarcía, para terminar ornamentando los suelos de museos o viviendas. Frente a esta realidad son muchas las voces que se alzan fuera de Brasil y más contadas las que luchan desde dentro, donde la vida apenas vale lo que cuesta una bala de plomo. Bien lo sabe el sacerdote burgalés Antonio Ramiro. A sus 61 años ya sabe lo que es ser amenazado por un grilheiro. Los hábitos no significan nada frente a la codicia. Hace un año la hermana Dorothy Stang fue tiroteada por defender los mismos posicionamientos que el padre Ramiro. Él no se calla y sigue su particular lucha desde una parroquia que le ha cerrado las puertas a la corrupción galopante que reina en buena parte del Brasil amazónico. Su voz clama contra la deforestación y en pro de los indígenas que, día a día, se ven despojados de las tierras que ocupaban desde hace generaciones.