Sueño

| XURXO MELCHOR |

AROUSA

ENTRE LÍNEAS

07 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

A VECES pienso que me ha picado la mosca tsetsé, porque siempre tengo mucho sueño. No lo puedo evitar. En cuanto que tengo un momento de tranquilidad, tras la comida o la cena, me entra un amodorramiento imparable. Los párpados me pesan y caigo en una profunda hipnosis que me entrega a Morfeo. Contra esta enfermedad sólo he hallado una vacuna: un buen libro. El problema es que la medicina tiene contraindicacines: quita el sueño momentáneo, pero provoca más a largo plazo debido a la cantidad de horas de sueño que uno pierde entre letras. Así que estoy condenado a vagar con los ojillos semicerrados y esa eterna sensación de cansancio. Eso sí, ese estado no sólo tiene inconvenientes. También tiene su premio: cuando te pones el pijama y te metes en la cama entre sábanas frescas. Esa es mi idea del paraíso.