Cuando en el año 2003 llegó a Vilagarcía un barco cargado con uno de los alijos más importantes de cocaína que se pretendía introducir en Europa, dentro del South Sea viajaban varios ucranianos que formaban parte de la tripulación que cayó en manos de las fuerzas del orden en una operación conjunta entre Vázquez Taín y uno de los juzgados cambadeses. Cuando los jueces arousanos se inhibieron del caso en favor de la Audiencia Nacional, los ucranianos decidieron permanecer en Vilagarcía, donde están empadronados. Desde entonces, todos los días tienen que pasar por el juzgado a fichar, a la espera de que se celebre el juicio en Madrid. Nadie sabe a cienta cierta de lo que viven, pero ellos se han integrado en la ciudad y es habitual verlos de compras en el supermercado.