Milanés se atrevió con el gallego

La Voz

AROUSA

MARTINA MISER

El palomar Pablo Milanés y Raúl Torres se metieron en el bolsillo al público de A Illa; pero sin duda el momento estelar fue cuando el maestro se atrevió con «O maio»

27 mar 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

No podía perdérmelo. No todos los días la vida te pone al lado de casa a un artista de la talla de Pablo Milanés. Así que aunque no parase de llover durante toda la tarde del sábado, yo a lo mío. Me fui bien temprano a A Illa y a las once en punto crucé la puerta del pub O Con do Moucho. Allí estaba ya Raúl Torres afinando su guitarra. Y sentado, esperando la actuación de su pupilo , Pablo Milanés . El local estaba lleno, y así estuvo durante la noche. Pero la previsión de los organizadores al limitar la venta de entradas hizo que el ambiente no dejase de ser agradable. In crescendo El concierto comenzó suave y fue poco a poco alcanzando temperatura. Raúl Torres gustó. Encandiló con algunas de sus canciones e incluso llegó a divertir con otras. Así se fue calentando la noche hasta que el joven cubano anunció la entrada de Pablo Milanés en el escenario. Entonces el local se vino abajo, como se vendría después muchas otras veces durante la actuación del cubano. Acompañado a la guitarra, y también a la voz, por Raúl Torres, el ya mítico músico sorprendió con su impresionante calidad vocal. La verdad es que el concierto se hizo corto. Y eso que tanto Raúl Torres como Pablo Milanés respondieron a los incesantes aplausos del público con media hora larga más de música. Pero la apoteosis todavía estaba por llegar. Y llegó cuando Pablo Milanés se atrevió con el gallego y cantó unos acordes de O maio . El tema que popularizó Luis Emilio Batallán a partir de un texto de Curros Enríquez no podía esperar una voz mejor para volver a sonar en A Illa. Y los asistentes supieron agradecer con calor este guiño del genial cubano. Sin Yolanda Con ese buen sabor de boca nos quedamos. Pocos minutos después, los artistas abandonaban el local. Era el único método para dejar de cantar y acallar a un respetable que no se cansaba de pedir más. Eso sí, lo que todos esperaban calladamente se convirtió al final en un clamor. El público coreó « Yolanda , Yolanda », pidiendo a Milanés que recordase una de sus más conocidas y reconocidas canciones. Sin embargo, no pudo ser. Pablo Milanés se fue y los isleños tendrán que esperar a mejor ocasión para escuchar su Yolanda . Así que ya tenemos otra excusa para que vuelvan a traerlo a A Illa. Chicos del Moucho, ya sabéis.