ENTRE LÍNEAS
18 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.ESTOS días de lluvia he tenido que oír más de una vez quejas por tanta agua caída del cielo. «Si es que no para de llover», comentaba una señora en la plaza con acento de la Meseta. La peixeira le daba la razón mientras le ponía los rapantes en una bolsa. Yo me quedé pensando. A mí la lluvia no me molesta. Es más, me gusta. Si no lloviera Galicia no sería verde. Tan verde como tanto les gusta a los turistas. Sobre todo a los de la Meseta. La lluvia es vida. Sin agua no hay nada. No se puede uno alarmar por la sequía y quince días más tarde maldecir la lluvia. Tal y como estamos, con los pantanos bajo mínimos, la lluvia es una bendición. Lo ideal sería que, como dice mi madre, lloviera sólo de noche y encima de los pantanos y de los campos de cultivo. Eso sería magnífico, pero mientras eso sea imposible alegrémonos cada vez que llueva.