La sociedad quiere edificar viviendas en caso de que el centro comercial no vaya adelante La promotora cree ahora que apostar por el complejo de Deiro supone «jugar a todo o nada»
18 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?a creación de un amplio centro comercial en San Miguel de Deiro es la gran apuesta que incorpora el Plan Xeral de Ordenación de Vilanova, cuya viabilidad estudia en estos momentos la Consellería de Política Territorial. Una apuesta polémica, a la que han presentado alegaciones tanto el Concello de Vilagarcía como Independentes por Cambados, por considerar que el cambio de catalogación de una bolsa de suelo rústico sin conexión con ningún núcleo contraviene la Lei do Solo de Galicia. Su promotora, Desarrollos Vilanova, una sociedad con sede en la madrileña calle de Génova, anunció en su día una inversión multimillonaria, gracias a la cual podrían crearse seiscientos puestos de trabajo en un complejo que albergaría un gran establecimiento de alimentación, oficinas bancarias, de seguros, agencias de viajes, salones de peluquería, locales de ocio y distintos servicios relacionados con el automóvil. La empresa argumenta que su presencia incidiría directamente en la dinamización de la vida social y comercial del municipio, la consolidación de Vilanova como «cabecera comercial de O Salnés», importantes ingresos para las arcas municipales, derivados de las licencias de obras y las diferentes actividades empresariales asociadas, e incluso, en el «prestigio» de la zona. Sin embargo, la euforia inicial parece haberse enfriado ante la constatación de que es la Xunta, y no el Concello, la que detenta las competencias sobre la aprobación definitiva del plan urbanístico. Y, por otra parte, de que es la comunidad autónoma la que debe conceder o denegar licencia comercial para aquellos establecimientos que superen los 2.500 metros cuadrados de superficie, que entran dentro de las previsiones de los empresarios madrileños. Desarrollos Vilanova no las tiene todas consigo con respecto al futuro del PXOM, y cree que está jugándosela «a todo o nada», tal y como figura en una serie de alegaciones al documento urbanístico que la sociedad presentó en septiembre. «La falta de aprobación de los instrumentos de planeamiento o licencia comercial que impidan el desarrollo del centro representaría la pérdida de todas las cantidades invertidas, que a fecha de hoy son superiores al millón de euros», lamenta la empresa. Por ello, requiere del Concello un paracaídas que blinde su inversión en caso de que la Xunta ponga en cuestión algunos aspectos de la planificación vilanovesa. Este colchón no es otro que la dotación de un uso residencial y hotelero alternativo para sus 76.944 metros cuadrados. En otras palabras, pretende edificar viviendas si el desarrollo del centro comercial fuese imposible.