ENTRE LÍNEAS
04 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.IMPONER nunca es bueno. Incluso si se hace para lograr que hombres y mujeres tengan la misma representación en los órganos de poder de la Administración y la empresa. Los críticos con la nueva Ley de Igualdad del Gobierno Zapatero dirán que es una chorrada que a las personas se nos evalúe por nuestro sexo a la hora de desempeñar cargos. Y tienen razón. Pero a los que están a favor de la medida tampoco les faltará si aseguran que esta es la única manera de que la mujer se equipare definitivamente al hombre. Yo lo creo. Puede que en un país llamado Utopía la Ley de Igualdad fuese innecesaria. Pero en nuestra España sí. Hoy por hoy, sí. Pero como las utopías pueden alcanzarse quién sabe si gracias a esta iniciativa llegará el día en que no hablemos más ni de hombres, ni de mujeres, sino únicamente de personas.