Un recinto-puzzle para paliar el mal que afecta a 15.000 pontevedreses

La Voz

AROUSA

La Ciudad Infantil Príncipe Felipe, nacida para educar a niños con situaciones socioeconómicas desfavorables, es ya un recinto-puzzle que acoge variadas actividades. Residencias y aulas pronto dejaron paso a la creación de un centro de formación profesional -traspasado este año por la Diputación a la Xunta- y a otra serie de utilidades. Entre ellas, puden citarse un aparcamiento para el hospital Montecelo, y un espacio para atención a inmigrantes y emigrantes retornados. Barajada en en los años 90 como posible sede de una universidad privada y, más tarde, como ubicación de una residencia universitaria, la Ciudad Infantil Príncipe Felipe es propuesta ahora para una residencia de la tercera edad especializada en enfermos de alzhéimer, un mal que afecta a unas 15.000 personas en la provincia, según estimaciones de profesionales sanitarios. Desde 1906 La enfermedad toma su nombre del doctor Alois Alzheimer, un neurólogo alemán que en 1906 describió cambios en los tejidos cerebrales de una mujer muerta de una enfermedad mental entonces considerada extraña. Estos cambios son conocidos ahora como signos de esta dolencia. El alzhéimer es una enfermedad degenerativa de las células cerebrales que afecta de forma progresiva a las neuronas. En un principio, se produce pérdida de memoria y desorientación espacial y temporal, En una segunda fase, se pierde fluidez en el lenguaje y llegan las dificultades para vestirse. En la fase avanzada, el enfermo no se puede valer por sí solo, deja de hablar, no reconoce a sus familiares y sufre incontinencia urinaria y fecal. A lo largo de estos estadios de evolución de la enfermedad, la carga de la atención recae en gran medida sobre los familiares. Con frecuencia, deben esperar a que el enfermo esté postrado en la cama para que los hospitales públicos se hagan cargo de los cuidados cotidianos.