Otro gatillazo

AROUSA

CON GOTAS | O |

31 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

ES CURIOSO. Tomás Fole es, cuiñistas vilagarcianos y Miguel Pérez, de O Grove, al margen, uno de los pocos integrantes del Partido Popular al que se le ha escuchado criticar en público la dictadura franquista. Lo hizo días antes del referéndum sobre la Constitución europea, en un debate celebrado en el instituto Cotarelo. Esta sorprendente y estimulante postura, despojada de los tristes prejuicios que arrastra desde hace siete décadas la derecha española, no ha durado. Cosas de echarse al monte, supongo. Fole escurrió hábilmente el bulto en el pleno de la semana pasada, evitando respaldar una moción de Esquerda Unida para conmemorar en Vilagarcía el 75 aniversario de la proclamación de la Segunda República. No quería el portavoz de la gaviota prestarse a la propaganda de los de Fajardo. Lastimosa y demagógica confusión. Porque, realmente, es la autoexclusión contumaz de los conservadores, con respecto a todo cuanto tenga que ver con aquel breve período democrático, lo que impide que la Guerra Civil y sus secuelas cicatricen honradamente de una santa vez. A qué tanta resistencia a sentirse partícipes de un pasado común que debería honrar cualquier demócrata. Si la desidia histórica es el problema, sepan los interesados que la República bebió también de las fuentes del centro y la derecha liberal, ésas que pretendidamente abrazan las voces más altas, que no más claras, del PP. Qué hay de Portela Valladares, último presidente del Gobierno antes de las elecciones en las que venció el Frente Popular. Qué pasa con Niceto Alcalá Zamora, primer presidente de la Segunda República. Con Alejandro Lerroux, fugaz presidente del Gobierno. Con el vilagarciano Laureano Gómez Paratcha, ministro de Industria. ¿Es que acaso su memoria no merece ser celebrada, en lugar de sepultada vergonzosamente por quienes deberían ser sus herederos? Así no hay manera.