La mejor muleta para el paciente

La Voz

AROUSA

El palomar El IES Castro Alobre de Vilagarcía ya lleva cinco promociones de auxiliares de enfermería, y hay lista de espera. Ayer recibieron el diploma veinte alumnos

24 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Aunque las leyes hace tiempo que dejaron claro que no hay oficios de hombres ni oficios de mujeres, la realidad es muy tozuda. La enfermería sigue siendo cosa de ellas. No hay más que haberse pasado ayer por el salón de actos del Castro Alobre. De los veinte nuevos auxiliares de enfermería, diecisiete eran chicas. Y a la vista de la demanda que hay de titulados, parece que no les faltará trabajo. De entrada quizá no consigan un puesto en el Sergas, pero es probable que lo logren en clínicas, geriátricos, guarderías o montándose su propia empresa como ocurre con el centro de día Agarimo que pronto abrirá sus puertas en Vilagarcía. Otras ya tienen empleo y volvieron al instituto para conseguir la titulación que le permita mejorar en puesto de trabajo. Ahí está Encarnación López , con 47 años, para dar ejemplo. Desde ayer ya puede colgar su diploma en la pared. Quién le iba a decir que iba a compartir pupitre con una pipiolas. Dieciocho añitos tenía la benjamina de la promoción. Con ellos, y siempre al quite, estuvo la tutora del grupo Malena Domínguez . Primero desde las aulas y después en las prácticas en los hospitales de O Salnés y Barbanza. Fueron tres mesitos de curre, pero muy didácticos. Pasaron por urgencias, quirófano, consultas y demás departamentos. Siempre al lado del paciente. Por que los médicos y enfermeros son cruciales pero ¡cómo se agradece una mano que te de la pastilla, te lave o te saque una sonrisa cuando estás enfermo!