El palomar Sus líneas hablan de otros tiempos y de otra forma de concebir la vida, la buena vida sobre las cuatro ruedas de un deportivo. Fue en Vilagarcía, fue el Rally de Invierno
21 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Y el Rally de Invierno por fin llegó a Vilagarcía. Después de recorrer media Península, procedentes de Lisboa, Pamplona, Bilbao, Oviedo y Ávila, tras introducirse en Galicia a través de Monforte y visitar con nocturnidad en glamur de A Toxa, la comitiva con mayor encanto que pueda imaginarse rodando por las carreteras de la comarca se dejó ver, ayer, hacia las once de la mañana, en el parque de A Xunqueira. Los deportivos, verdaderas piezas de coleccionista, algunos, entrañables vehículos supervivientes de un pasado cercano, otros, levantaron de la cama a un buen número de arousanos, dispuestos a contemplar la llegada de los clásicos de la carretera. En apenas un cuarto de hora, A Xunqueira ve desfilar la historia del último medio siglo en cuanto a motores se refiere. Un paisano se deja los ojos intentando identificar un Ford Mustang. «Daquela era un coche para millonarios -informa a un atento compañero-, ata había algúns con rodas de radios, ¡e de madeira!». Al poco se cruza por allí un MG, seguido de un Porsche, un GT Cortina lisboeta, un Mercedes salido del museo del motor de Maia, un Fiat matriculado en Ourense cuando Baltar aún no tocaba el trombón, un mítico Mini Morris, otro Porsche, el 911, una de las joyas del rally. Nostalgia Y como vinieron, se fueron, hacia Barbanza, haciendo rugir sus motores, dejando en el paladar una extraña nostalgia por el sabor de un martini bien seco, servido a la vista de Capri, que una jamás ha probado pero siente como propio. Ay.