Cebras

| XURXO MELCHOR |

AROUSA

ENTRE LÍNEAS

20 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

ERAN las diez de la mañana, pero no teman, que no voy a cantarles nada. El caso es que a esas horas me dirigía yo con mi hija a la guardería cuando me encontré con una escena enervante. Vaya, de esas que cabrean. Tres operarios municipales fumaban tranquilamente observando su gran obra: un paso de cebra recién pintado. Concretamente, el de la calle García Lorca. Para más mala leche, habían aparcado la furgoneta de tan mala manera que los muchísimos peatones que a diario circulamos por ese punto teníamos que jugarnos la vida para cruzar la calle. Y digo yo ¿no podrían pintar a las seis de la mañana, cuando no hay ni el Tato por Vilagarcía? ¿No podrían dejar la fregoneta donde no molestase? ¿Son necesarios tres tipos para hacer ese chollo? Bastaría con que tuvieran en cuenta que el paso es de cebras, pero lo usamos personas.