ENTRE LÍNEAS
19 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.AROUSA tiene dos caras. Una hecha de audis y mercedes, chalés de infarto y grandes yates. La otra es la de los mil nuevos desempleados, la de las ocho mil personas sin trabajo que viven en la comarca, la de los sueldos de 400 euros por trabajar en una fábrica de sol a sol. El paro, señores, es nuestro drama. Vilagarcía, Cambados, O Grove y todos los municipios de O Salnés son lugares fantásticos para vivir, pero no ofrecen oportunidades. Los jóvenes no tienen puertas a las que llamar. Y emigran. Algunos tienen suerte y sólo tienen que viajar a Vigo, A Coruña o Madrid. Otros acaban en Canarias o en Andorra. Esa es nuestra triste realidad. Un amigo siempre me dice que no hay lugar como Vilagarcía para vivir y yo siempre asiento. Es verdad, pero sólo a medias. Sólo por una cara. La otra no es, precisamente, tan de color rosa.