Un carril para hombres

La Voz R.E. | VILAGARCÍA

AROUSA

Reportaje | Mujeres tras el volante DOLORES PRIETO, TAXISTA EN O GROVE En la comarca de O Salnés sólo cuatro féminas ostentan licencia de taxi. Y de esas tres, sólo una se ha decidido a ponerse al frente de su vehículo y salir a la carretera

03 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?a relación de las mujeres y los coches se ha ido escribiendo a golpe de tópico. A las féminas el imaginario popular las describe como conductoras inseguras, torpes e incapaces de estacionar usando un número razonable de maniobras. Desechando de entrada toda esa retahíla de argumentos bufonescos, lo cierto es que hay un ámbito en el mundo de las cuatro ruedas en el que las mujeres parecen resistirse a entrar: el de los taxis. En toda la comarca de O Salnés sólo cuatro mujeres disponen de licencia para prestar ese tipo de servicio público. Sin embargo, de ellas, sólo una ha decidido ponerse detrás del volante para conducir su negocio en persona. Las otras han optado por ceder ese puesto a un hombre. La única mujer taxista de la comarca se llama Dolores Prieto. Lola a do taxi , le dicen en O Grove. Es una ave tan rara, tanto, que se ha ganado el premio Meca que concede el Concello grovense a aquellas féminas que se deciden a saltar barreras y a allanar el camino a las que van detrás. Dolores aspira a tener una compañera de profesión pronto. Lleva seis años siendo la única de su especie, y empieza a estar un poco cansada de tanta soledad. ¿Qué se necesita para ponerse al frente de un taxi? Lo dice un anuncio de la tele: que te guste conducir. Conductoras de autobús Parece que a las mujeres les cuesta trabajo conducir vehículos blancos con luz verde. Pero no pasa lo mismo con los autobuses. Aunque llevar un coche de esas características entraña más peligro y complicación que un turismo de pasajeros, fueron muchas las féminas que hace un año aprovecharon la oportunidad que les brindaba el Concello de Cambados de sacarse el carné para guiar autobuses. Claro que las mejores de aquella clase tenían un buen premio garantizado: un puesto de trabajo en el transporte escolar. Aquellas pioneras conductoras de autobús tenían dos cosas en común con Lola a do Taxi . Su pasión por el volante, su respeto por el coche, y, sobre todo, la valentía de empezar a circular en un carril masculino.