La cosa política
26 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?ecepciones, satisfacción, suspiros de alivio y tal vez enfado son algunas de las reacciones que suscitan en Vilagarcía los nombramientos adoptados por las consellerías de Pesca y Política Territorial para el consejo portuario. Entre las primeras, cabe citar la de Francisco Muñiz, Machote, que había puesto grandes expectativas en la posibilidad de sentarse en el muelle de Pasajeros, como inicio de una cierta recuperación de la dimensión pública de su persona, tras el abandono de sus responsabilidades en la gestión municipal. Una operación que parece frenada, después de la extraña ausencia de su gente en la asamblea que debía llevarlos a dirigir la Asociación de Veciños de Vilaxoán. Él fue el primero en postularse para una vocalía, al igual que el secretario xeral del PSOE en la capital arousana, Álvaro Carou , que tampoco ha sido elegido pese a que el Puerto podría haber funcionado como una plataforma de rodaje de nuevos valores, que tanto parecen precisar los del puño y la rosa. Son, en definitiva, otros criterios los que guían la composición del consejo. No falta ya un determinado toque de cabreo entre históricos socialistas, que lamentan la falta de un mayor peso político en la institución portuaria y resucitan el fantasma del PUI (Partido Universitario Independiente) con el que alguno bautizó la tercera vía entre PSOE y BNG inaugurada por Touriño con su llegada a la Xunta: los independientes. El plus de legitimidad Sin embargo, harán mal quienes consideren que la Xunta ha dejado el timón portuario al azar o a la improvisación. Por contra, el consejo que emana de Santiago dispone de tres piernas de las que carecieron los presidentes anteriores, y que, convenientemente empleadas pueden facilitar la labor de Jesús Paz al frente de la entidad. No es, desde luego, desdeñable el notable refuerzo de la presencia de los sectores productivos de la ría, al unirse a Julián García el presidente del Consello do Mexillón, Ramón Dio s, y el patrón mayor de A Pobra y veterano de la pelea del Prestige desde las cofradías, Manuel Maneiro . Su incorporación abre una nueva línea en los debates portuarios, que a partir de ahora habrán de tener muy en cuenta la dimensión ambiental de cualquier actuación. A cambio, aportarán un plus de legitimidad a las decisiones complicadas y comprometerán al mundo del marisqueo y la acuicultura en un universo de gestión que la gente del mar siempre ha sentido como ajeno, cuando no como abiertamente enemigo. El peso institucional Hay más. El aplazamiento durante largos años de proyectos esenciales como la conexión del Puerto con la autopista ha generado una imagen del presidente portuario como persona atribulada, que viaja de despacho en despacho, de Santiago a Madrid, sin conseguir nunca su objetivo. El eterno buscador que nunca encuentra o al que raramente hacen caso. Probablemente ello se deba a una crónica desconexión institucional entre el seno del consejo y los círculos en los que las Administraciones central y autonómica toman realmente las decisiones. Pues bien, en este sentido hay jugada. Donde antes estaban la ex delegada provincial de Industria, Carmen Bianchi , y el presidente local del PP, Tomás Fole , se sentarán ahora el jefe de gabinete de la conselleira de Política Territorial, José Carlos Álvarez Villamarín -lo que garantiza hilo directo con María José Caride - y el director xeral del Instituto Galego de Vivenda e Solo, Daniel Pino . Donde antes hablaba el antiguo responsable del reconvertido Centro de Control do Medio Mariño de Vilaxoán, Juan Carlos Maneiro , ahora tomará la palabra el director xeral de Recursos Mariños, Francisco Fernández . En definitiva, se ha buscado y se ha hallado un renovado peso institucional a través de significados interlocutores. La inclusión de Pino resulta especialmente potente, puesto que, en tanto que responsable de Xestur, la sociedad autonómica para el desarrollo de suelo industrial, el gestor nacionalista tiene poder de decisión directa sobre esa búsqueda de superficie tierra adentro que constituye una de las premisas de la Autoridad Portuaria en esta nueva andadura. Será muy interesante, en este sentido, la charla que mañana sostendrá el director xeral del IGVS con los empresarios vilagarcianos en la Cámara de Comercio. Pero Pino posee, además, una clara visión del Puerto desde el punto de vista de organización del espacio. No conviene olvidar que hace años, en tiempos de Rivera Mallo , elaboró, junto a César Portela , un completo esbozo de lo que debería ser el paseo marítimo a Vilaxoán, que lamentablemente nunca salió del cajón. Por último, y no menos importante, aporta, junto a la concejala Covadonga García Toriello , la dimensión política del BNG, desde una óptica de mayor influencia que los nacionalistas deben saber rentabilizar. El PERI y el PP No se agotan las sorpresas con los nombramientos, porque una de las personas que se despide del Puerto, el conservador Tomás Fole , ha provocado enorme extrañeza entre un sector del empresariado vilagarciano al facilitar, con los votos del grupo popular, que el pleno dejase sobre la mesa esta semana la aprobación del plan especial de reforma interior. Máxime cuando él, como consejero, participó en su tramitación. El retraso puede degenerar en complicaciones para el otorgamiento de concesiones y licencias, y los empresarios del ramo están que trinan.