Guerritas

AROUSA

AREOSO | O |

22 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

CON las cosas de comer no se juega. No hay criatura que se escape de la infancia sin haber escuchado esa frase. Parece que luego, cuando nos hacemos mayores y maduramos y tal y tal, se nos olvida algo tan fundamental. Y, muchas veces, nos ponemos a jugar con el pan de otra gente. O con su trabajo, que es lo mismo. Viene esta reflexión al hilo de todo lo que está pasando en las dos plantas del grupo Alfageme en la comarca: la de O Grove y la de Ribadumia. Dice la empresa que, por economía, sólo puede quedar una de esas dos fábricas. Que la firma va a recolocar a todas las trabajadoras. Y que nadie tiene motivos para preocuparse. Al césar lo que es del césar. La lógica empleada por la empresa para justificar el cierre de una de sus dos plantas es impecable. Su promesa de mantener los puestos de trabajo, encomiable. La llamada a la tranquilidad, comprensible, pero más comprensible es que la inquietud haya cundido entre unas trabajadoras, las de O Grove, que no ven nada claro que el futuro de la empresa pase por Ribadumia. En el caso de Marsac, o de Alfageme, la lógica empresarial y la emocional han funcionado. Pero ha fallado la lógica sindical. Cualquier persona con dos dedos de frente sabe que el futuro de las trabajadoras de Ribadumia está encadenado a el de O Grove, y viceversa. Las dos plantillas deben hacer un frente de sentido común, sentarse a analizar las posibilidades, echar cuentas, barajar opciones de futuro y plantear a la empresa, con firmeza, una solución definitiva para evitar que, dentro de unos años, volvamos a tener que hablar de traslado, o de cierre, o de lo que sea. Puestos a hacer una apuesta de futuro, yo lo haría por una estrategia sindical que pase por la unidad y la unión. Las guerritas no llevan a ningún sitio. Tal vez a una pequeña victoria tras otra. Hasta la derrota final, como dice un amigo.