CON GOTAS
21 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.UNA COSA es frecuentar nuevos espacios y formas de relación, pues esto es al fin y al cabo un botellón, y otra muy distinta ser un simple desgraciado, sin un mínimo de conciencia sobre los propios actos. Cada uno es libre de hacer con su nariz, su hígado o sus pulmones lo que quiera. El único límite es el respeto, no sólo al vecino, sino también al conjunto social y a la propiedad colectiva, tan mal comprendida desde siempre. La diferencia entre arrancar de cuajo una barandilla en O Con y empujar directamente a alguien al río es una mera cuestión de azar, como ayer se demostró con fatídicos resultados. Así se origina una muerte. Pudo haber lentitud a la hora de aislar la zona, pero en todo caso eso sería un error. Quien destruyó la barandilla actuó, en cambio, con premeditación y absoluta despreocupación. No hay consuelo ante la estupidez.