AREOSO | O |
18 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.HOY ES EL GRAN DÍA, para algunos. El Madrid-Barcelona asomará a las pantallas -de pago- a las ocho de la tarde y comenzará uno de esos partidos históricos que consiguen narcotizar al país. Pero sólo unos pocos (75.000) tendrán el privilegio de ver a los galácticos en vivo y en directo. Los socios lo tienen más fácil. Los otros diez mil tuvieron que pagar el oro y el moro por una localidad. ¿Sabía que hay gente dispuesta a soltar de su cartera 450 euros para sentarse hoy en el Bernabeu?. Yo no. De una pieza me quedé cuando me lo contaron y más cuando comprobé, vía Internet, que el precio puede llegar a los 950 euros por entrada si quieres estar en la zona vip del estadio. En todo caso, muy lejos de los 105 que costaba la localidad más cara en taquilla. Pero de esas, el miércoles ya no quedaban. Después dicen que no hay dinero, que el país va mal y que la estamos en crisis ¡será para algunos!, que diría mi padre. ¿Pues a ver quién paga los 700.000 euros que tiene previsto recaudar el Real Madrid sólo por la venta en taquilla? Sepan que al partido de esta tarde acuden centenares de peñas llegadas, incluso, del otro lado del mundo: Japón, Estados Unidos y Puerto Rico, por ejemplo. O los madridistas son todos millonarios o no me explico cómo tanto aficionado se puede pagar la entrada, el avión, el hotel y la juerga en Madrid. Me pierdo. Acostumbrada a manejar cifras de cuatro dígitos me cuesta hacer cuentas con las cantidades astronómicas que se mueven en este negocio. Me quedo con los 450 euros de la entrada para el Madrid-Barça de esta tarde. Nunca sabré si es el caso, pero sí creo que alguien que se gasta esta cantidad en ir al fútbol no tiene derecho moral a quejarse de que el recibo del agua es muy caro o a pedir que le subvencionen la gasolina. Y los hay.