Autodeslocalización

| SERXIO GONZÁLEZ |

AROUSA

ALFAGEME dice hasta luego. Con lo que gastamos en el salario de un día en O Grove pagaríamos un mes entero en Marruecos, dice la empresa. De acuerdo. Pero más allá de la lógica financiera que sustenta esta decisión, no estaría mal que todos, y muy especialmente las distintas administraciones, comenzásemos a reflexionar en torno al futuro de la conserva gallega, ese gigante con pies de barro. Durante años, los ayuntamientos han catalogado el suelo a la medida de sus necesidades. La Xunta también jugaba su papel, disponiendo subvenciones millonarias que entraban por una puerta y salían por otra, con destino a Chile, Ecuador y otras grandes plazas de la explotación humana a bajo coste. En lugar de modernizar y hacer competitivas nuestras fábricas, el dinero público ha servido para cavarnos el nicho, nosotros solitos. Bonita jugada.