Crónica | La importancia de la política de gestos La carrera por la sucesión estará trufada de interpretaciones sobre presencias y ausencias. La primera incógnita se despeja en tan sólo unas horas: la cena oficial de Sanxenxo
03 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?l pistoletazo de salida de la Volvo Ocean Race ha convertido de golpe y porrazo al mundo de las regatas en una fuente de inspiración que todo lo impregna en O Salnés. Y el ámbito de la política no podía quedar al margen. Esta noche, el Concello de Sanxenxo ofrece una cena oficial, como recibimiento a los participantes en la regata costera que mañana partirá del puerto deportivo. Y, pese a que el alcalde, Telmo Martín, ha secundado la petición cursada por Louzán para pedir a Núñez Feijoo que se presente, los corrillos populares eran ayer un hervidero con respecto a la posibilidad de que al acto protocolario se haya invitado a Xosé Cuíña y no únicamente al candidato oficial a suceder a Manuel Fraga, alejando además del convite a uno de los más firmes partidarios del político ourensano, como es el todavía secretario xeral del PPdeG, Xesús Palmou. El caso de Xosé Crespo Que la política de gestos comienza a cobrar una importancia decisiva es indudable. Tanto, que ha situado en una situación muy incómoda a una de las más firmes realidades y más sólidas promesas que el Partido Popular posee en Galicia: el alcalde de Lalín y presidente de la Fegamp, Xosé Crespo. Los responsables conservadores en la comarca del Deza han evitado hasta ahora adoptar una postura firme para, por una parte, no desairar al aparato provincial del partido, claramente posicionado con Feijoo, y, por otra, evitar la confrontación con sus bases, muy identificadas en general con Cuíña. El ex conselleiro sigue disfrutando de un enorme peso social en su feudo y, pese a que cuentan que lo que le pide el cuerpo a Crespo es apostar por el aspirante oficial, tal decisión podría pasarle una costosa factura.