El palomar Sanxenxo calienta motores para dar, el sábado, el pistoletazo de salida que pondrá en marcha la Volvo Ocean Race. El Real Club de Regatas de Vilagarcía no se lo perderá
01 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Amigas, ignoro si esto de la vuelta al mundo en plan regata será tan buen negocio como algunos proclaman desde hace meses. Pero lo que sí sé es que Sanxenxo se vestirá de glamour como nunca este fin de semana para celebrar los prolegómenos de la mastodóntica Volvo Ocean Race. Me cuenta un conocido, que de esto de las velas sabe lo suyo, que lo que el sábado partirá de la segunda villa de O Salnés es la primera de las regatas costeras puntuables para la mítica competición planetaria. O sea, el precalentamiento de la primera jornada real, que partirá una semana después de Vigo. La madrina del evento será, nada menos, que Esther Cid, la esposa del presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño . Información valiosa Quien desde luego no faltará a la cita de Sanxenxo es el vilagarciano Pedro Piñeiro . Algo lógico, puesto que al fin y al cabo él es el máximo representante de toda una entidad centenaria como el Real Club de Regatas de Vilagarcía. A ver si en una de estas alguien se fija por fin en la capital arousana y en su puerto deportivo, magnífico, y podemos hablar dentro de unos años de otra competición de primera categoría en aguas de Arousa. Que tomen nota los próceres de la náutica mundial. En cualquier caso, la información, dicen, es poder. Y el Club de Regatas expone durante estos días un completo panel explicativo, que desgrana las nueve etapas de la bravísima competición. ?res océanos Antentas, queridas compañeras, porque el periplo es de aúpa. Quién pudiera tostarse al sol y solazarse con el aire marinero tumbada a la bartola desde el puente de un yate planchón, siguiendo a los esforzados muchachos a través de los siete mares y los tres océanos que cruzarán en su aventura. A saber, el Atlántico un par de veces, el Indico y el Pacífico. La primera arremetida llevará a los atrevidos navegantes desde Vigo hasta Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, esa mítica población a la que los mariñeiros del país se suelen refereir con el nombre de Capetón, interpretando con fonética enxebre el Cape Town de los ingleses. ¿22 días sin ducha? ¿Cómo? Me susurra una amigueta, con mucha razón, que la llegada de las embarcaciones a la punta sur del Continente negro se celebrará a base de buenas duchas y mejor jabón. Porque los muchachos emplearán en llegar allí nada menos que 22 días sin escalas. Mucha agua hay en la mar, pero muy poca corriente y menos aun caliente. En fin, que siguiendo con el recorrido, y una vez cubierta la primera travesía, la comitiva flotante enfilará, por este orden, los puertos de Melbourne (Australia), Wellington (capital de la tolkieniana Nueva Zelanda, en las antípodas), Río de Janeiro (Brasil), Baltimore y Nueva York (Estados Unidos), Portsmouth (Inglaterra), Rotterdam (Países Bajos) y Gotemburgo (Suecia). Total, un trazado de ensueño para viajar en el yate con el que antes soñábamos, pero extenuante experiencia para los regatistas. Un lujo, en todo caso, del que el sábado, primero, y el día 12, a continuación, podremos disfrutar las gallegas y los gallegos. La salida de Vigo se avecina multitudinaria. Y allí, como en Sanxenxo, no faltará presencia vilagarciana. Pedro Piñeiro y el Club de Regatas estarán al pie del cañón.