El ritmo de la lluvia

AROUSA

AREOSO | O |

28 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?A GLOBALIZACIÓN está al acecho y quedan cada vez menos señas de identidad. Y Galicia, con el licor café ya en boca de cualquiera, no se queda al margen. A pesar de lo que diga uno de Rianxo, al gallego de verdad no se le identifica porque usa calcetines blancos con sus zapatos de rejilla. La vara de medir es el ritmo de la lluvia. Ya no pedimos que se usen los paraguas con la sapiencia de los viejos, que lo utilizaban para taparse el cuerpo, algo bastante más útil a la hora de prevenir los catarros que intentar conservar seco y entero el peinado. El problema es que, últimamente, la lluvia nos sorprende. Se pone a llover y la gente se agolpa bajo portales y cornisas. Sorprendidos por el meteoro todos ellos. -«Mami, mami, ¿por qué llueve tanto? Pues porque estamos en Galicia, hombre. Y disfrútalo, porque en cualquier momento prohíben las precipitaciones. Las que produzcan riadas con muertos, seguro. En realidad, las lluvias sorprenden al personal porque ya no estamos acostumbrados a que el cielo se desboque. Yo creo que chubasquero igual sí, pero tú le preguntas hoy a un tierno infante qué son las katiuskas y te contestan que un grupo ruso de rap, o algo por el estilo. Lo de los paraguas también es otra historia. No conozco ninguna fábrica de paraguas. Para mí que son siempre los mismos. La gente utiliza los paragüeros de los locales como servicio público. Solamente falta el cartelito de sírvase usted mismo. Llovió sólo dos o tres días y ya conozco a varios afectados por la desaparición de sus utensilios. En fin, toda una cultura la de saber manejar el ritmo de la lluvia que está corriendo el severo riesgo de desaparecer ante la anuencia general. ¿A ver si va a ser cierto aquello de que mexan por nós?.