Al encuentro del «Wilma»

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña VILAGARCÍA

AROUSA

Género | Cinco parejas de Cambados sufrieron los efectos del huracán Pagaron más de mil euros por un crucero por el Caribe y lo único que visitaron fue una devastada Jamaica; ya de vuelta aseguran que aquel barco nunca debió zarpar

27 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

No le pilló su tocaya pero no pudo librarse del Wilma . Y eso que la cambadesa Rita María Costa, su novio Roberto y otras cuatro parejas de la comarca se aseguraron en la agencia de viajes antes de tomar el avión rumbo a Cancún. «Marchamos o luns 17 e nos aseguraron que pola nosa ruta non ía pasar». Llegaron a Cancún y el asunto se empezó a complicar cuando tomaron el ferry que los llevaba a Cozumel, donde embarcaban en un crucero que debería ser de placer por el Caribe. Los primeros mareos y el oleaje fueron un primer aviso de lo que les esperaba, pero la organización se empeño en emprender viaje. «Ese barco nunca debeu saír. Nós íamos ao encontro do furacán», asegura Rita ya en casa. Y así varios días, con el pasaje vomitando, la gente tirada entre olas de ocho metros, los objetos volando en cubierta y en los camarotes... «Queríamos presentar reclamacións, falar co capitán, pero non deron a cara ata o sábado, pasamos días se saber ben que pasaba, sen canles de noticias...». La oferta inicial de escalas se redujo a día y medio en una devastada Jamaica y a un atraque de urgencia en Santiago de Cuba, donde los pasajeros que sólo tenían contratado el crucero hasta la isla tuvieron que bajarse, quisieran o no. Por fin el sábado apareció el capitán, que no tenía mucho que decir. «Que o sentían, pero que a situación era a que era». Aunque los turistas exigían tomar un avión de inmediato para volver a casa, el accidentado crucero siguió hasta Santo Domingo, y después a Mérida, donde tomaban el avión para el ansiado viaje de regreso. Pensaban que la aventura estaba a punto de concluir, pero todavía les quedaban quince horas encerrados en el avión, a la espera de que hubiese combustible en un aeropuerto que no estaba preparado para emergencias de ese tipo. Por fin dejaron atrás el Caribe y el miércoles llegaron a casa. A Rita aún le esperaba otra desagradable sorpresa en el aeropuerto de Madrid: la compañía había perdido sus maletas. Por supuesto, tanto ella como sus amigos van a reclamar.