El puente

AROUSA

AREOSO | O |

14 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

SE CUMPLEN veinte años de la apertura del puente de A Illa. En el periódico de ayer ya contábamos con profusión de detalles todo lo acontecido entonces alrededor de esta singular obra: la lucha por conseguir que se ejecutase, el mucho dinero que costó, la inauguración con polémica, lo que supuso esta infraestructura para el bienestar de los isleños... Una supo de todo eso después. El 14 de septiembre de 1985 peinaba los catorce y la apertura del puente supuso, ni más ni menos, empezar a saber de un pueblo que sonaba a lejano e inaccesible. El primer acercamiento llegó en las aulas, porque el instituto Ramón Cabanillas recibió una avalancha de carcamáns. Nunca hubo tantos como aquel curso. Y es que antes, para hacer BUP había que coger la motora. Con los compañeros de clase, vino el resto. Aquel año los isleños descubrieron el continente y «los del otro lado» descubrimos que A Illa era en realidad A Arousa, un pueblo donde sólo hablaban castellano los turistas, con playas de foto, un urbanismo caótico y la sesión vermú de Yuma. Era verdad que A Illa era diferente, tenía personalidad propia. Algo de aquello se perdió y más se perderá, pero me quedo con los últimos 20 años. Con el puente ganamos todos.