Reportaje | Andanzas de un misionero El Concello pobrense homenajeará el viernes a Andrés Díaz de Rábago, un jesuita que lleva casi sesenta años desarrollando su labor evangelizadora en el pueblo chino
13 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Dicen quienes lo conocen que abandonó una vida cómoda por otra de sacrificio y entrega a los demás. La biografía del pobrense Andrés Díaz de Rábago así lo demuestra: tiene 87 años y ha dedicado casi seis décadas a ejercer la labor de misionero por distintos países asiáticos. Ahora, el Concello ha decidido reconocer su dedicación rindiéndole un cariñoso homenaje. Andrés Díaz nació en octubre de 1917 en la villa pobrense, tierra en la que transcurrió toda su infancia. Tras tener que interrumpir sus estudios para incorporarse al ejército durante la Guerra Civil, en 1940 se licencia en Medicina por la Universidade de Santiago e ingresa en el noviciado de la Compañía de Jesús de Salamanca. A finales de la década de los cuarenta, tras concluir la carrera de Filosofía, el pobrense comienza en Pekín su largo peregrinaje por Oriente. Aprende la lengua china y se enamora de un pueblo que poco después le da la espalda. En 1952, el gobierno comunista le obliga a hacer las maletas. Baguio (Filipinas), Manila y Timor fueron sus siguientes paradas. En este último lugar, Andrés Díaz de Rábago ejerció el cargo de rector del Seminario Diocesano de Dili, donde fue profesor de personajes tan relevantes como Carlos Felipe Belo, que posteriormente recibió el Premio Nobel de la Paz; y Xanana Gusmao, actual presidente de la república de Timor del Este. El misionero pobrense aún hoy se siente orgulloso de haber orientado y alentado en su juventud a personas que contribuyeron a forjar un nuevo país. Andrés Díaz consigue regresar en 1969 a su amada China, concretamente a Taipei (Taiwan), para seguir con su labor evangelizadora. Allí permaneció hasta hace muy pocos años ejerciendo como profesor y responsabilizándose de la salud de todos los misioneros jesuitas. Sus conocidos afirman que, con tanta vida a sus espaldas, no añora su tierra natal, pues su trabajo no entiende de patrias ni de fronteras, y se ha convertido en una persona capaz de enamorarse del lugar en el que le toca vivir. Su labor fue reconocida en el 2001 por la Xunta, que le concedió la Medalla de Bronce de Galicia. Andrés Díaz recibió este galardón el 25 de julio de dicho año, de manos del entonces presidente autonómico, Manuel Fraga. Un año antes, el misionero pobrense había obtenido la Cruz de Oficial de la Orden de Isabel la Católica. Ya hace tiempo que también el Concello pobrense está interesado en rendirle un homenaje. Pero él nunca quiso publicidad y prefirió permanecer en el anonimato. El regidor local, Isaac Maceiras, se enteró hace un mes del regreso de Andrés Díaz a su tierra natal y se marcó el firme propósito de lograr que aceptara participar en un sencillo acto de reconocimiento. El homenaje tendrá lugar este viernes, después de que el misionero regrese del viaje que realiza estos días a Roma. De hecho, está previsto que hoy sea recibido por el Papa, junto con otros miembros de una delegación de Taiwan. Este misionero, que es primo de la condesa de Fenosa, Carmela Arias y Díaz de Rábago, también será el encargado de presidir el domingo la procesión del Nazareno.