La gran ausencia del Albariño

La Voz

AROUSA

La cosa política

10 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?olventados sobradamente los principales eventos festivos de la comarca, con permiso de la Festa da Fabada de hoy en Mosteiro y la del Marisco en O Grove, llega el momento de hacer balance y profundizar en algunas de las cuestiones que han estado en candelero durante el tórrido mes de agosto, con relación a la forma en la que se ha abordado la organización de los festejos por estos pagos. El caso más llamativo es, sin duda, el de Cambados y la Festa do Albariño, cuyo aroma político acompaña desde hace años al fresco y afrutado sabor de los caldos de Rías Baixas. Uno de los primeros interrogantes que surgieron después de la derrota del PP en las autonómicas a manos de PSOE y BNG se centraba, precisamente, en el papel fundamental que el ex presidente de la Xunta, Manuel Fraga, ha desempeñado en el núcleo del Capítulo de Cabaleiros, como Gran Mestre encargado de la ceremonia de investidura de nuevos miembros de la Orden. Lo cierto es que Fraga ocupa el puesto desde su creación, incluso antes de haberse instalado en San Caetano tras desplazar al socialista González Laxe, allá por 1989. Andando los años, los estatutos de la entidad marcaron que el cargo recayese en el presidente de la Xunta. Sin embargo, tras la entrada en vigor de la nueva ley de asociaciones, resulta obligatorio que sean los socios quienes elijan al primer representante del Capítulo. Y así se generó el debate. ¿Qué criterio debe prevalecer, el de la persona o el del cargo, Fraga Iribarne per se o quien en su momento ocupe la presidencia del Gobierno gallego? Con el asunto sin resolver, el Concello de Cambados abordó la celebración de su fiesta grande. Tiempo hubo antes para llegar a una solución, ya que Roque Durán , como portavoz del BNG, se encargó de meter el dedo en la llaga en el pleno del 1 de julio, con un mes por delante. El alcalde, José Manuel Cores Tourís , accedió a trasladar la cuestión al Capítulo Serenísimo, pero en absoluto a presionar desde el Ayuntamiento para lograr que Emilio Pérez Touriño , como nuevo jefe del Ejecutivo autonómico, sustituyese a Fraga, tal y como solicitaban los nacionalistas. El recurso al protocolo Total, que entre unos y otros la casa sin barrer, y Touriño no fue ni siquiera invitado a la comida oficial del Albariño, celebrada el domingo 7 de agosto. A la hora de explicar esta ausencia, el Concello echa mano de un argumento protocolario. Teniendo en cuenta que el líder socialista fue elegido presidente con los 25 votos del PSdeG y los 13 del BNG en la sesión parlamentaria del 29 de julio, y que la toma de posesión tuvo lugar el martes 2 de agosto, el margen del que disponía el Ayuntamiento para cursar la invitación, señalan fuentes municipales, era demasiado escaso: «Sólo había cinco días entre la toma de posesión y el banquete, y lo correcto impone un mínimo de diez días de margen, porque lo que no se podía hacer es haber invitado a Touriño antes de que accediese al cargo». La explicación tiene su lógica. Pero existen otras. Al parecer, un grupo de amigos intentó convencer al regidor cambadés de que, sin llegar a meterse a fondo en el futuro de la figura del Gran Mestre, sí convidase a Touriño a tomar parte en la comida oficial. Se trataría, razonaban los promotores de la idea, de tener un gesto cordial con el ya presidente de la Xunta, conveniente por muchos motivos. Primero, por romper la imagen de estrecha vinculación entre el Partido Popular y la Festa do Albariño, que domina el evento desde hace largo tiempo. Segundo, porque el momento político requiere entendimientos más allá del color de cada uno, tales entendimientos por algo han de comenzar, y el campo de lo simbólico siempre es un buen inicio. Tercero, por el propio interés de la fiesta, ya que el respaldo blindado que la Administración gallega le ha brindado bajo la órbita popular al Albariño, incluso en detrimento de otras citas importantes del calendario lúdico, es cosa del pasado. Para irlo constatando basta con reparar en la diferencia que media entre los Maná y Alejandro Sanz de antaño y el Bertín Osborne de hogaño. La negativa de Tourís ¿Qué sucedió, entonces? ¿Por qué Touriño no estuvo presente en la ceremonia? Sencillo; el intento de aquel grupo de amigos fracasó, y Tourís -«no lo pudimos sacar de sus trece»- decidió no cursar la invitación. «Creemos que es un error -lamenta un destacado militante popular- pero...». Pero el PPdeG cuenta, pese a la debacle en las urnas, con un hombre que está sacando a los suyos de los atolladeros en los que ellos mismos se enredan. Primero lo hizo al aceptar la derrota, sin recurrir al follón legal que el desembarco de Trillo en Galicia hizo temer. Fue también el propio Manuel Fraga quien sacó de apuros a Cores Tourís y a los conservadores cambadeses, al anunciar, en el mismísimo banquete, que seguirá acudiendo a la fiesta, pero no ya como Gran Mestre. Su renuncia permite al Capítulo abordar la sucesión sin el lastre político al que parecía abocado, sin necesidad de exponerse a una engorrosa revelación ideológica. Claro que no será este el único ni el mayor de los retos a los que deba enfrentarse de inmediato la Festa do Albariño. Aunque el aforo fue importante, el número de asistentes a la comida oficial descendió con respecto a años anteriores. La atención mediática cayó enteros en la edición del 2005, privada, entre otras, de las cámaras de TVE y Telecinco. A las vacas gordas parece habérseles agotado el forraje.